Un himno brillante y absurdo

La noche del quince de octubre de mil novecientos ochenta y dos, el público que abarrotaba el Teatro Español de Madrid se puso de pie.

Lo hizo sin que mediara un acuerdo previo entre las personas que lo componían, que se alzaron de sus butacas en silencio, con reposada concentración y porque sí, sin que nadie lo reclamara. Desde la primera fila del patio de butacas hasta el último graderío.

Alguien muy imponente debió hacerlo primero, lo siguieron otros y enseguida el teatro entero estaba de pìe.

Yo, que me encontraba allí, también me puse de pie, que remedio, contagiado por tanta gravedad.

No sabía muy bien lo que pasaba, pero era evidente que, fuera lo que fuera, iba muy en serio.

En el escenario, la cantante mallorquina María del Mar Bonet y su grupo iniciaban la interpretación de la canción ‘La Balanguera’, que hasta aquel momento yo no había oído en mi vida.

Pero ¿qué extraña y mágica canción era esa que desde entonces he vuelto a oír muchas veces y que, interpretada por María del Mar Bonet, arrastra a quien la escucha, lo conmueve y abisma? Todo ello, sin necesidad de saber catalán. Una canción, además, que atrapa y emociona de manera muy particular a los mallorquines, que son quienes aquella noche llenaban, en gran medida, el Teatro Español.

Tejiendo el mañana
Para Curiós, él sabe porqué

Parece mentira, pero la historia de esa canción empieza con una tragedia personal, aunque no lo deje traslucir de ninguna forma. Estamos, en realidad, ante una elegía que no salió de una sola vez, sino de muchas en muy distintos momentos. Se trata de una afortunada combinación de tiempo y genio empujados por la identificación de la gente, algo similar a lo ocurrido con ‘La Paloma’, de Iradier, o a lo que está sucediendo ahora mismo -a raiz, sobre todo, de un anuncio de la tele- con el ‘Paquito Chocolatero’, de Gustavo Pascual, un pasodoble original, extraño y libre compuesto en plena guerra civil en la zona roja.

A finales del siglo XIX, un joven recien casado perdía a su mujer, primero, y a su única hija, cuatro años después. Este joven no era cualquiera sino Joan Alcover (1854-1926), dotado poeta romántico y, hoy, uno de los grandes nombres del movimiento literario y social conocido como Renaixença. Aquella tragedia lo llevó a escribir su poema La Balanguera.

La Balanguera misteriosa (…) de nostra vida treu lo fil.
La Balanguera misteriosa (…) de nuestra vida va tendiendo el hilo.

Atravesaba un momento de arrebatada soledad y de profunda introspección. Vitalmente alterado, en La Balanguera evocó un ser, un ente, un nombre del folklore isleño -la balanguera- para presentarlo transformado en una parca (misteriosa, es decir, rara y fabulosa) de la mitología griega, uno de los tres personajes o deidades responsables de dar y de retirar el hilo de la vida humana.

Com una parca bé cavilla
teixint la tela per demà

Igual que una parca pensativa
que tejiera la tela del mañana.

La Balanguera fila, fila,
la Balanguera filarà.

La Balanguera hila que hila,
la Balanguera hilarà.

En su canónico Diccionari català-valencià-balear (DCVB), los sabios mosén Antoni Maria Alcover (1862 – 1932, nada que ver con Joan Alcover, el poeta, a pesar de la coicidencia de apellidos) y el senyor don Francesc de Borja Moll (1903 – 1991), prestigioso filólogo, aseguran que con este nombre, Balanguera, se conoce un fantástico personaje femenino de naturaleza imprecisa y que se cita en una cancioncilla popular de la isla de Mallorca:

La Balanguera fila fila
la Balanguera filarà;
posau foc a sa caldera,
sa caldera bullirà

En un alarde de audacia nos hemos permitido traducir este texto (si es que el folklore y la lírica popular admiten ser traducidos, y que Dios, Nuestro Señor que habita en los cielos -y los mallorquines todos- perdonen la tropelía).

La Balanguera hila que hila,
la Balanguera hilarà;
métele fuego a la caldera,
y la caldera hervirá.

Don Joan Alcover -el poeta- habría tomado los dos primeros versos de esta conçoneta para poetizar a partir de ellos el resignado dolor que le hirió de manera irremediable, siendo aún joven de veintipocos años, al perder a su familia en el breve plazo que va de 1887 a 1891.

La Vida, cuando golpea, golpea pero bien.

Los sabios polígrafos Alcover y Moll citan también un juego infantil así llamado -sa balanguera- consistente en un corro rápido y vertiginoso de críos. El universal ‘corro de la patata’, vamos. Mientras giran, los chiquillos canturrean divertidos.

La Balanguera del colom
amb la cua escombra el cóm,
amb les ales la pastera
vetaquí la balanguera.
…….

La Balanguera del palomo
con la cola barre el plato,
y con las alas, la artesa:
aquí está la balanguera.

Una nonada. Una chiquillada divertida que juega con el sonido y confronta significados absurdos con la única intención de fer riallas.

Hacer risas, confusa la historia y clara la pena, que habría dicho don Antonio Machado (aunque en este caso no haya pena por ningún lado, al contrario de lo que sucede en tantos romances de amores desdichados e incomprensibles que en los años sesenta aún usaban las crías para saltar a la comba, por ejemplo), sino pura fiesta y alegría desbocada.

Establecen los sabios Alcover y Moll también que a lo largo y ancho del dominio linguístico del catalán (a grandes rasgos, Andorra, Cataluña, gran parte de la actual Comunidad Valenciana y las Baleares) aparece una Bolangera, expresión que tanto vale para un juego infantil similar al descrito para Mallorca -con diferentes versiones en la letra- como a bailes y canciones de distinto signo y no meramente infantiles.

Ambos sabios, Mosen Toni y el senyor Cesc, desarrollaron pormenorizadamente esta teoría en el rico, larguísimo y documentado artículo bolangera, de su completo y referencial Diccionari català-valencià-balear. Pese a su interés, no traduciré el artículo porque me estaría aquí hasta el día del juicio. Apuntaré sólo que en él se aventura que la extraña palabra de ambiguos significados -balanguera, bolangera- podría proceder -por simple analogía fonética- del nombre propio femenino Berenguera y hasta de la panadera francesa, la entrañable boulangère, reina de la baguette.

Ya en los años veinte, pocos después de que el poeta Joan Alcover publicase su poema, el barcelonés Amadeo Vives (el músico de zarzuelas tan conocidas y populares como Bohemios o Doña Francisquita) musicó tres de las cinco estrofas de La Balanguera para dotar al Orfeó Catalá, fundado por él en 1891, de repertorio original.

Así que al empezar el siglo XX ya existía la canción, que debió ser más o menos conocida a lo largo del siglo.

Tuvieron que pasar ochenta años, las dos guerras mundiales y nuestra guerra civil para que la cantante mallorquina María del Mar Bonet revitalizara y popularizara con inspirada delicadeza la vieja composición de Alcover y Vives.

Fue un acierto.

Ya he contado como tuve ocasión de ver hace mucho, y mucho antes de que La Balanguera  se convirtiera en el himno oficial que es hoy, el Teatro Español tomado por los mallorquines de Madrid puestos espontáneamente en pie al sonar los primeros compases de la mandolina que abre la versión de María del Mar Bonet.

Fue espectacular y también emocionante. Aquella canción -maravillosamente dicha por la Bonet- hablaba de manera especial a aquellas personas y les decía cosas muy suyas que no implicaban tanto a los demás, sea por desconocimiento del catalán, sea por desconocimiento de la misma idea de balanguera.

El caso es que para ellas era más que una canción bonita.

En fin. Estamos ante un himno peculiar e infrecuente, nada guerrero, de raigambre liberal y hondo y exaltado romanticismo que dio sus primeros pasos en el mundo bajo la forma de un poema inspirado por el dolor de la ausencia, como ya hemos visto.

El dolor de Alcover, primero, y la necesidad de Vives, más de treinta años después, han traído al siglo XXI un himno sentimental y emotivo que exalta el afán de eternidad. Por el camino se detiene en la comunicación entre las personas y señala su existencia más allá del tiempo y aún del espacio.

Todo ello sin necesidad de invocar al Dios bíblico y evangélico (que no es poco mérito) ni tampoco a la Patria, sino a base de recordar que las personas formamos en las filas del Tiempo y que ahí, al menos, no estamos solas.

Porque ahí, al menos, formamos parte de algo.

Desde 1996, La Balanguera es -oficialmente- el himno mallorquín por aclamación popular.

El sentimiento de María del Mar Bonet al interpretar la canción, el de la gente al oírla, el trabajo del grupo valenciano Al Tall con las cuerdas y las emociones acumuladas por los años hicieron que cada uno, individualmente, acabara por asumir la canción como propia y se  transformara así en un himno vital, hermanador y, sobre todo, con una difícil asimilación nacionalista excluyente pues te transporta y te hace creer que estás integrado en algo tan amplio como indefinible, pero verdaderamente real, que trasciende el tiempo y las fronteras. Algo que te hermana con la humanidad entera, con la humanidad que vivió antes de ti y también con la que lo hará en un mañana tan lejano que todavía no ha nacido.

De tradicions i d’esperances
tix la senyera pel jovent
com qui fa un vel de noviances
amb cabelleres d’or i argent
de la infantesa qui s’enfila
de la vellura qui se’n va.

Todo un (poético) desafío al tiempo que es bien difícil de traducir con fidelidad.

A base de tradiciones y esperanzas
[La Balanguera] teje una bandera para los jóvenes
como si creara un velo de boda
con cabellos de oro y de plata:
los de los niños que llegan pidiendo paso,
los de los ancianos que se van.

Todo esto, en el catalán campesino -o sea, payés- preciso y berberisco de Sa Roqueta (La Roquita, que es como los mallorquines se refieren a su isla), tiene para mí un poder casi taumatúrgico.

Se sospecha que Joan Alcover estuvo peleando con la lengua castellana -con el castellano impostado y oficial que era, en realidad, su segunda lengua- hasta que el catalán bronco y con aromas de sobrasada de su lengua materna -que él, hombre cultivado, había estado rechazando por pueblerino y basto- acudió en su ayuda en forma, probablemente, de la vieja cancioncilla infantil. En ese momento y de una sola sentada le salió el evocador poema tal y como lo conocemos hoy.

Cantar La Balanguera compartiendo el cielo nocturno de Mallorca con desconocidos de diferentes edades, condiciones y procedencias -inmigrantes, unos; turistas, otros, y nativos, los más- que tiran salvas, llevan la cara tiznada y visten de piratas, es una vertiginosa experiencia que me atrevería a llamar iniciática.

En fin, al-lots, bienvenidos a Mallorca.

I ara, vetaquí La Balanguera (amb una traducció castellana que sempre será una mica pobre). I qu´em de fer, idó.

La Balanguera

La Balanguera misteriosa
com una aranya d’art subtil,
buida que buida sa filosa,
de nostra vida treu lo fil.
Com una parca bé cavil.la
teixint la tela per demà.

La Balanguera fila, fila,
la Balanguera filarà.

Girant l’ullada cap enrera
guaita les ombres de l’avior,
i de la nova primavera
sap on s’amaga la llavor.
Sap que la soca més s’enfila
com més endins pot arrelar.

La Balanguera fila, fila,
la Balanguera filarà.

De tradicions i d’esperances
teix la senyera pel jovent
com qui fa un vel de noviances
amb cabelleres d’or i argent
de la infantesa que s’enfila,
de la vellura que se’n va.

La Balanguera fila, fila,
la Balanguera filarà.

—————-

La Balanguera misteriosa,
lo mismo que una araña de arte sutil,
mientras vacía su rueca
a nuestra vida le va dando hilo
Igual que una parca pensativa
que tejiera la tela del mañana.

La Balanguera hila que hila,
la Balanguera hilará

Le basta echar un vistazo a su espalda
para ver el pasado.
En cuanto a la nueva primavera,
conoce bien la semilla
y sabe que, para crecer y llegar lejos,
deberá primero hondamente arraigar.

La Balanguera hila que hila,
la Balanguera hilará

A base de tradiciones y de esperanzas
teje una bandera para la juventud
como quien hace un velo de boda
con las cabelleras de oro y de plata
de la infancia que llega imperiosa,
con las de los ancianos callados que se van.

La Balanguera hila que hila,
la Balanguera hilará

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2 respuestas a Un himno brillante y absurdo

  1. Siana dijo:

    Otro de esos posts para leer tomando notas.

    Preciosa canción, con un aire griego. La escuchaba mucho de pequeña.

    Petons Comandant

  2. Ramón dijo:

    En mi viaje a Mallorca, hospedado en Soller, nos encontramos por sorpresa con el Firó 2016. ¡Qué FIESTA! y qué PUEBLO, como participan en su fiesta.
    El himno, La Balanguera, como momento cumbre , aún sin entender lo que decía, me emocionó y me llegó hasta el corazón. Sentí que podía ser mi himno aún sin ser de Mallorca porque hay algo universal en él.
    No pude dejar de grabarlo integro con mi cámara y me gustaría saber quién lo canta.
    Gracias Sollerics.

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