Fachas desatados

Para referirnos al camaleónico conservadurismo español, eterno y sin comparación, carecemos de un nombre propio, de un nombre único y característico.

En el siglo XIX,  la cosa adoptó violentas formas absolutistas, anticonstitucionales y ultra-católicas, convencida de que la abyecta Francia y sus ideas revolucionarias habían sido barridas del Universo (el pensamiento reaccionario español siempre ha sido bastante pobre y un poco simple).

Ya en el siglo XX, tan misérrima forma de ‘pensar’ (por decir algo) no tuvo reparos en coquetear con el fascismo, que era lo que se llevaba en los años treinta. La jugada salió bien pero pronto aquella franca, peculiar y agresiva manera de andar por el mundo fue derrotada. Entonces los ‘pijos’ españoles se apiñaron acojonados alrededor de su Caudillo. No les quedaba nada.

Nada.

Estaban tan solitos en el mundo que hasta la Iglesia Católica les dió la espalda.

En los años setenta, literalmente, eran unos impresentables                                                       (y España con ellos, que para eso les pertenecía).

Enonces se murió Franco, el Rey reinstaurado por el Ferrolano Invicto salió rana y dijo que tonterías, las justas.

A estos señores tan simpáticos no les quedó otra que hacer de tripas corazón y calzarse la mascarilla de oxígeno democrática, a ver que remedio. Les costó ¿eh? no se vayan a pensar.

Pero pasó el tiempo (que todo lo cura), fueron cambiando las personas, mejorando las máscaras y el personal llegaría a ver a la condesa-consorte de Murillo y Grande de España como una simpática y castiza señora bien plausible y modelna. Liberal, abierta, dicharachera. Muy de hoy, como Belén Esteban, cada una en su sitio, eso sí. Y un punto neocon, también, como Albertito, hombre no menos liberal que ella, culto y dialogante.

Ahora empiezan a caer las máscaras y a pesar los disfracitos democráticos: ya no hacen falta. ‘Ellos’ están a punto de recuperar -y por sufragio universal, además- lo que siempre les perteneció. Ya no hace falta liarse a tiros, levantar patíbulos ni tampoco disimular.

Buen rollito.

Y me imagino que bajo nuevas formas, eso sí,  volverán la misa obligatoria, la censura previa y el culto a los Señores, al pedigrí, que todavía hay clases, hombre, por Dior (Christian).

‘Ellos’, que decía Forges, vuelven a ser los dueños del campo y la buena juventud española se prepara para ver lo que nunca había visto hasta ahora.

El nacionalcatolicismo español en su salsa.

Los reaccionarios españoles sueltos y sin control. Dueños del campo, como siempre.

Fascismo desatado.

Angelitos.

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2 respuestas a Fachas desatados

  1. grognard dijo:

    “Aquells comerciants de faixes, altrament dits…”

  2. No solo remodelan la “casa” (o la cosa) a su antojo y conveniencia, y establecen normas que sólo a ellos les interesa y favorece, sinó que además pretenden que el resto de inquilinos nos quedemos calladitos …

    Menudos sinvergüenzas !

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