El comisario Maigret y la existencia de Dios

Maigret et la V Cliquot 3Debo empezar anunciando, antes de entrar en faena, que los hijos son unos tíos muy raros.

Los hijos en general y no mis hijos ni los hijos de nadie en concreto. Los hijos como concepto.

Sí. Tiende uno a creer que los guía, los enseña y los endereza hasta que un día te hacen la declaración de la renta o te apañan el ordenata. O se meten en la cocina y se ocupan de la cena.

Y te das cuenta entonces de que aquel imbécil que se cagaba en los pantalones y te llevaba al cine a ver películas para descerebrados se ha convertido en un señor. Y de que si aún tienes vasos fríos y cerveza en la nevera es porque sabe que te gusta así y procura que sea así.

Bueno, pues el otro día, comentando con él temas de la fe, dios, la creencia y demás tonterías, va y me da la clave.

-Padre, esas cuestiones que usted dice están planteadas y resueltas con mucha claridad en las novelas del comisario Maigret.

Estupefacción.

-Pero que dices, animal, teólogo ferroviario: unas noveluchas de quiosco resolviendo la ‘poblemática’ (grave) de la (radical) ‘inesistencia’ de dios. Ven aquí que te dé dos collejas. ¡Superficial! ¡Más que superficial!

-¡Qué no, padre, no me pegue, que ya soy mayor! Además, lo que lo digo es cierto.

Y me empezó a explicar el ex niño, hoy monstruo peludo, granulento y lleno de pilsisns.

-¿Tú no sabes la mejor y más celebrada respuesta de Maigret a Comeliau?- me dice el ex-cagón.

Comeliau es el juez de instrucción, jefe directo y gran enemigo de Maigret.

-Pues no -respondo- ¿Cuál?

-Coño, padre. ‘Yo no creo nada. Nunca creo nada’.

El talento del niño me impresiona. Y añade.

-Maigret nunca cree. Y hace bien: tendemos a creer para llenar la ignorancia. Y, claro, no aprendemos.

Yo me rasco la cabeza.

-Maigret aprende observando desde la incredulidad del ignorante –prosigue él-. Aprende observando a la gente relacionada con el caso que se trae entre manos. Y termina sabiendo, no creyendo, todo sobre esa gente, sabiendo más, incluso, de lo que ella misma sabe o cree saber. De este modo afloran todas las contradicciones, se desenreda la madeja y termina por resolverse el caso.

Y el niño lee. Es Maigret quien habla. ‘La gente es muy rara y está muy sola, señor juez. La gente es tan rara que incluso no tiene nada que ver con la persona que cree que es. Ni, mucho menos, con la persona que los demás creen que es. Y ése es el problema de la vida ¿sabe usted’

Yo asiento.

-¿Y?

La sangre de mi sangre se limita a seguir leyendo. ‘Entre lo que creemos que hay, lo que nos gustaría que hubiera, lo que los demás creen que hay y lo que esperamos que haya, nos perdemos lo mejor’.

-¿Y qué es lo mejor?- pregunto.

La criatura levanta la cabeza del libro y me mira molesta, como un maestro miraría a un niño obtuso y que no se entera por más que se lo expliquen.

-Pues ¿y qué va a ser lo mejor, padre? Lo mejor es lo que hay: lo único que hay.

Y sigue leyendo mientras menea la cabeza negativamente. ’Maigret suspira mientras enciende la pipa y se acomoda junto a la ventana que da al Sena y al puente. ‘No hay que creer nada’ asegura el comisario. ‘No hay que creerse nada’.

-Y nada es nada. Absolutamente nada- comenta la criatura en voz alta con el libro entre las manos- ¿Que me sigue usted, padre?

-Dicho de otro modo -apostillo yo al niño- Dios no existe.

Él asiente.

-Blanco y en botella. La solución más sencilla para el problema más complicado.

Y me río.

-Ya lo dice Maigret. Si la solución no es sencilla no es la solución.

Abajo, por el eterno Pont Saint Michel, transcurre el siglo XX entero. Y mi retoño concluye la lectura. ‘Se sorprendería, señor juez, de la cantidad de gente que llega al final de su vida y muere sin haber visto lo que hay, de tantas cosas como creía y de tantas creencias como tenía en la cabeza’.

……………………………………..

(*) Los fragmentos citados pertenecen a la novela ‘Maigret et la Veuve Cliquot’ de Georges Simenon, Presses de la Cité (Paris, 1958). Traducción libre de David y Daniel Bowman. Muchas gracias a Claire Darbon-Ficelle por su ayuda, aportaciones y buenos consejos. Y por lo otro, también).
 
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7 respuestas a El comisario Maigret y la existencia de Dios

  1. Siana dijo:

    Déjeme que les diga a Usted y su Retoño un sonoro BRAVO, en pie, por esta magnífica conversación que gracias a Ambrosio tenemos aquí publicada para los restos.

    Precisamente en estos momentos en que mis creencias se desmoronan. Y veo que muy pocas cosas eran como yo creía, me sirven estas reflexiones.

    Gracias. Un abrazo.

    • bowmanpoole dijo:

      Me parece bien que se desmoronen sus creencias, siempre y cuando se vean sustituidas por algún saber sólido, práctico y contrastado. Es mucho lo que ignoramos, pero bueno es saberlo, único modo de ir poniendo remedio.
      Un beso sonoro.

  2. Aik dijo:

    Querido astronauta: multitud de veces haces comentarios sobre las creencias de uno y otro que, seré sincero, casi siempre me han desconcertado. Creo( o mejor dicho, veo ;-)) en esta entrada un camino a la posible solución (si la hay) del enigma.
    Probablemente todo esto a tí te tenga sin cuidado, pero a mí no. Y, en este caso, es lo que importa.
    Gracias y un abrazo.

    • bowmanpoole dijo:

      Te diré, caro amigo germánico, lo que el latino dijera en ocasión, eso sí, menos solemne (aún) que ésta. Homo sum, humani nihil a me alienum puto. Puto, sí. Puto porque es putada que el personal confunda lo que cree con lo que sabe. No es lo mismo creer algo que saberlo como no es lo mismo ver algo que mirarlo. Tú puedes mirar sin ver y ver, en cambio, sin mirar. Y es en estos pequeños matices sin importancia en los que se nos va la vida sin sentir, como nos enseña sabia y humildemente el buen comisario de la policía judicial. En fin, leamos a Maigret. Y aprendamos a mirar con aprovechamiento. Sin saber. Sin creer. Sin credulidad.
      Un cordial saludo.

  3. Siana dijo:

    Sin embargo no es fácil quitárselas de encima. Uno se va moviendo por la vida a veces creyendo cosas, o forjándose una opinión sobre éstas. Antes de una certeza creo que hay una creencia.

  4. Vivedios dijo:

    Gracias querido Bowman
    Qué curioso!! este sábado le pregunté a mi madre. ¿ Pero de verdad que crees en Dios? y me contestó “Tu eres tonta o te lo haces” .
    ¿Me puedo cambiar de familia ? la mía no admite bromas🙂

  5. L dijo:

    Si algún día llego a tener una conversación medianamente parecida con alguno de los míos, me acordaré de usted, de su sapientísimo retoño y de Maigret. Y hasta caeré en esa arrogante estupidez tan clásica en los padres de pensar: “coño, no lo he hecho tan mal”.
    Gracias por compartirlo. Póngame a los pies del de los piercings.

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