A ostia limpia

Cuando en 1976 Manuel Armengol obtuvo esta instantánea en el Paseo San Juan, de Barcelona, no era sencillo fotografiar a los guardias zurrando a la gente. No porque zurrraran poco, sino porque las fuerzas del orden tenían (aún más) bula. De lo extraordinario de la imagen de Armengol da fe el hecho de que se venga publicando sin interrupción desde hace treinta y tantos años, eso sí, más o menos editada con objeto de poner el foco en el caballero de las gafas y la perilla, imagen misma del desvalimiento. Ese desvalimiento ha hecho de su imagen uno de los iconos de La Transición, una cosa extraordinariamente violenta cuyo primer punto de inflexión tuvo lugar en enero de 1977, pocos meses después de que Armengol se la jugara: el asesinato de unos abogados laboralistas en Madrid. El segundo punto de inflexión fue la entrada de la guardia civil en el Congreso a tiro limpio en febrero de 1981.

 

 

 

 

 

 

 

Si saco ahora del armario la venerable imagen de Armengol es porque las algaradas de esta tarde en Madrid se han sustanciado en un sinfin de imágenes de enfrentamientos con los guardias. Estas imágenes ya andan por internet y una de ellas me ha recordado la obtenida por Manel Armengol en 1976.

No sé yo que tan editadas estarán las imágenes de esta tarde, pero su abundancia y nitidez permiten suponer que los chicos de la prensa se han acercado (mucho) a los acontecimientos. En la parte inferior de esta última imagen puede verse como un reportero magníficamente equipado (con casco incluso) mantiene el objetivo a medio metro de un guardia. Ya decía Salomón que si la foto no es buena es que no te has acercado bastante, así que el tribulete, haciendo gala de encomiable profesionalidad, tiene bien presente la vieja máxima de los grandes maestros y se está acercando hasta el límite mismo de la integridad física.

Lo curioso es que Armengol, hace ya treinta y seis años, no necesitara acercarse tanto a su tema para obtener una imagen que se ha convertido en representativa y que ya ha subido a los libros de Historia. Podemos presumir, incluso, que hasta ‘se emboscó’ detrás de alguno de los plátanos que aún hoy son gloria, orgullo y ornato del barcelonés Passeig de Sant Joan.

De hecho, dar la cara y acercarse más a unos guardias que parecen (los orgullosos) dueños del campo le hubiera resultado imposible al tribulete catalán. Ya se me antoja bastante milagroso que pasara inadvertido y que uno de los guindillas no le hiciera comerse la película y meterse después la cámara en el culo. Por esa época, este cura vio -aterrado- detener a un supuesto manifestante a tiro limpio en la calle Gaztambide, frente a El Corte Inglés de Argüelles, en Marid, así que la foto de Armengol no es ninguna tontería.

Si de ayer a hoy va mucho, si se levanta un mundo entre el tri-x de Kodak y la imagen digital, sorprende lo poco que ha evolucionado el palo y tente tieso. Salvo en la porra, hoy de algún material plástico, antaño pura polla de toro, las ostias caen igual y vienen, sin duda ninguna, del mismo sitio.

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4 respuestas a A ostia limpia

  1. jack dijo:

    Como panes duros. A ver si nos vemos en alguna, comandante.

  2. Siana dijo:

    Demasiado parecido. Una gran, e interesante, entrada Comandant. Ahí estuvo la Jack.
    Petons

  3. Siana dijo:

    Bow cuándo haces la próxima entrada? venga que se hace larga la espera😉

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