Echarla de menos

 

‘La de los bosques’ nos dejó cuatro meses después de la desaparición de Jobs y un mes antes de la de Tabucchi, en el año del centenario del ‘Titanic’ y de Leonor Izquierdo.

A Jobs le debía el artefacto que estos últimos años le había facilitado su trabajo y la comunicación via email. Presuntamente negada para la cacharrería informática, cuando por fin tuvo su pequeño macbook se dio cuenta de que el negado, en realidad, era Bill Gates (conocido charlatán nada negado para hacer dinero con la credulidad de los demás).

En cuanto a Antonio Tabucchi, ‘La de los bosques’ venía siguiendo al minúsculo italiano aportuguesado desde el momento mismo de aparecer en España algunas traducciones de sus obras, hará cosa de treinta años.

De la mano de Anagrama llegaron, primero, la ‘Dama de Porto Pym’, el ‘Nocturno hindú’ y los ‘Pequeños equívocos sin importancia’, tres anticipos del arrollador best seller mundial que iba a ser ‘Sostiene Pereira’ poco después, en los noventa.

Hoy contemplo la librería de ‘La de los bosques’, poblada de sueños que hicieron más llevadero el afán cotidiano, y no me acabo de creer que ese afán sea pasado, mero recuerdo, y que nunca vaya a volver a verlo.

Que tenga que empezar otra vez como si nada hubiera sucedido, como si todo lo vivido junto a la ‘La de los bosques’ hubiera sido sólo un sueño.

Pero no lo fue.

Sucedió, dejó huella y los recuerdos se amontonan, confusos y atropellados, en los cajones de la memoria.

La desaparición de ‘La de los bosques’ ha sido peor que un tsunami.

Tengo el alma hecha unos zorros, con todo patas arriba, fuera de su sitio y lleno de barro.

Los nombres de quienes me han hecho la competencia a lo largo de treinta años me atacan desde los lomos de los volúmenes desparramados por los estantes de su librería.

Son los de todos con los que la tuve que compartir a mi pesar -y no sin una punzada de celos- durante tres decadas que ahora, con la certeza de que cualquier tiempo pasado fue mejor, se me antojan unas vacaciones pese a que trabajamos como bueyes. Y es que su compañía podía hacer llevaderos miles de kilómetros de surco.

Atxaga, Marías, Aramburu, Mankell, Pinilla, Montano, Mutis (que le descubrí yo, en mala hora, y que me hizo competir con Makroll, el gaviero, ese George Clooney viajero y poeta), y también el gran Chirbes, el extraño escritor valenciano que ha consagrado su vida y su obra a un selecto puñado de fieles seguidores en cuyas filas formó encantada ‘La de los bosques’ hasta que causó baja sin remedio.

Y mientras toco los lomos y ojeo los textos de esos jalones de su breve paso por el planeta la siento de nuevo, viva y eterna, cerca de mí aún sabiendo que es una ilusión, un fantasma que me acosa recordándome que ya está, que hay que buscarse otra trampa distinta del amor.

Sería ocioso añadir que la echo de menos. Particularmente, por las mañanas, al abrir el ojo, y por las noches, al echar el cierre y dar por terminada la jornada.

Al empezar el día, ‘La de los bosques’ justificaba con su sola presencia lo que se avecinaba. Fuera lo que fuese, hacía que valiese la pena. Por la noche, bastaba que estuviese ahí para que uno diese por bueno lo que había sucedido.

Su sonrisa era el aliciente y su mirada, el aliento de Dios: una ventana abierta al infinito que me bastaba para saber quien era yo.

Ahora ya no lo sé.

Un tren vacío, sucio y roto que después del viaje se desliza por una vía muerta.

Es difícil evitar la sensación de haber vivido ya.

¿Para qué seguir saliendo cada mañana de casa? ¿Para qué seguir saliendo a pelear con la estulticia, la mediocridad y la rapiña?

¿Para construir qué?

¿Para conseguir qué?

 

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11 respuestas a Echarla de menos

  1. Siana dijo:

    Tus palabras son tan hermosas que conmueven. Tan dolorosas, que duelen.

    Para qué seguir? Para devolvérselo a ella. Porque se lo merece, y tú también. Cada mañana y cada pequeño triunfo.

    Estas preciosas fotos hablan de la vida. Sigue recorriéndola Bow para que llegue un día que sientas que siguió valiendo la pena.

    Un fuerte abrazo

  2. L. dijo:

    Porque, como dice Siana (que es sabia y es una delicia) hay que seguir atesorando imágenes, historias y momentos que brindarle. Bríndele cada día.

  3. Grognard dijo:

    “¿Para qué seguir saliendo cada mañana de casa? ¿Para qué seguir saliendo a pelear con la estulticia, la mediocridad y la rapiña?

    ¿Para construir qué?

    ¿Para conseguir qué?”

    Que neixin flors a cada instant.

  4. Trinidad dijo:

    Caballerow, aparte de lo que le ha dicho Siané, porque mientras usted siga viviendo y caminando, ella seguirá viviendo en usted. Pero si manda todo a la mierda, usted morirá y su recuerdo será, no una memoria de lo vivido junto a ella y con ella, motivo por el que brindar
    todas las mañanas y todas la noches que queden por vivir, sino mero y perecedero recuerdo. Un sólo recuerdo, poca cosa. No muera, Caballerow, no muera, porque sino le corro a gorrazos. Sin acritud.

    Un fuerte abrazo.

  5. Podría ser el momento de ordenar los cajones para atesorar y preservar los recuerdos, los momentos, los olores,…como dijo Graham Greene: “el amor no se acaba porque dejemos de vernos (…) amar implica ser percibido”.
    Si su presencia daba motivos para luchar,su presencia ausente debe dar motivos para ganar

  6. Adele Theresa dijo:

    Que guapa es Bow. Prefiero usar el presente porque así es como me sale. Espero que no te importe. Siempre he pensado, cuando alguien tan querido se va, el tiempo debe detenerse unos minutos. Pero la vida sigue su rumbo y nosotros quedamos atrás.

  7. bowmanpoole dijo:

    Gracias, pero no. Lo de su presencia ausente no lo pillo. En cuanto a su guapeza, lo mejor que tenía -el poder, la fuerza- no era evidente. Gracias por estar ahí. De veras.

  8. Vivedios dijo:

    Cuánto daría por vivir un amor como el has vivido. Qué suerte has tenido. No lo olvides.

    • bowmanpoole dijo:

      La verdad es que sí. Lo malo es que se ha terminado y que se ha terminado a destiempo y a lo bestia. Pero, bueno. Ahí estamos: tratando de dar sentido a los recuerdos.
      Un beso

  9. lansquenete dijo:

    Levántate por esa mirada que te motivaba, porque la sigues llevando contigo. Que cada vez que te levantas y tiras del mundo hacia delante sea un homenaje a todas sus miradas, a todo lo que ha sido y sigue siendo para tí. Sigue adelante para honrarla, para darle sentido a sus cenizas enamoradas, para seguir dándoselo a toda vuestra vida juntos. Levántate orgulloso de haber amado y haber sido amado, de haber caminado con ella todo ese largo trecho, de llevarla para siempre en tu memoria. Eres afortunado por haberla conocido, y ella lo ha sido porque te tiene para recordarla.

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