Hasta la minga de callarme

Los ‘neocons’ españoles, autodenominados ‘liberales’ en un estremecedor y cínico ejercicio de morro (y antes ‘demócrata-cristianos’, y antes aún ‘fascistas’, y antes ‘conservadores’, y mucho antes ‘absolutistas’ y, en el principio de todo, sencillamente ‘católicos’  sin más disfraz ni etiqueta, y siempre ‘españoles de bien’ y ‘pijos’ por encima de todo), deben haber pensado que los demás somos gilipollas. Los demás españoles, digo.

Los malos españoles.

Porque su catequizador afán de privatizar todo, de ensalzar el libre mercado y de advertir sin desmayo la nefanda podredumbre inherente a ‘lo público’ casa mal con el pitote (público) que mantienen y alimentan en esa casa de lenocinio en que han convertido Telemadrid.

Conviene recordar que Telemadrid fue desde su creación (cuando regía la Comunidad de Madrid el buen Joaquín Leguina), referencia informativa no sólo para el público, sino para otros medios. Y no como ahora, que es otra mierda más de la increible ‘Armada Mediática Fascista’ (increible porque no hay un dios que se crea nada de lo que sale de sus ‘periodistas’, digo: ya sabemos lo que le espera a TVE cuando llegue Mariano, el pijo de Sanjenjo, a Presidencia).

Luego asegura nuestra inínclita Presidenta que los demás están ‘ideologizados’. Pero, ¿tú sabes de qué hablas? ¿Tú sabes lo que dices? Tú sí que estás ideologizada, lo que pasa es que ni de eso te enteras.

La señora marquesa consorte y Grande de España.

Hay que joderse con la ideóloga.

En este punto, claro, uno se pregunta porqué Esperanzorra y sus secuaces (Paco Granados, Lamela, Figar y algún otro clown) no venden Telemadrid de una puñetera vez, ya que tanto detestan lo público, y ponen todo el invento en manos de una mafia de la comunicación (PRISA, por ejemplo) aunque ellos no la controlen. Sería lo coherente.  En cuanto a PRISA, oye, no todo van a ser mafias fachas como las de la sanidad, las de la enseñanza o la del agua, llenas todas de señoritos meapilas, gente de orden, nacionalcatólicos y buenos españoles de brazo en alto y caralsol con la camisa nueva que, eso sí, las gestionan sin ideología.

Con la pasta que les diesen a cambio de Telemadrid se podrían ir al Caribe a festejar en vez de DESTROZAR minuciosamente los bienes de todos y que a todos atañen y que, en un ejercicio de masoquismo incomprensible, los madrileños les han confiado para que los gestionen y mejoren en bien de todos, no para que los disfruten y usufructen como una regalía.

Señalaré en este punto que una sociedad que, en base a unos valores, no se reserva unas propiedades materiales que le garanticen ser quien es, está condenada al precipicio. He dicho propiedades (materiales) que garantizan valores, sí. Unas propiedades a las que suele llamarse (con manifiesto desprecio por algunos) ‘lo público’. Sí, nuestros pobres y humildes bienes comunes de todos destinados a garantizar un mínimo bien comun de todos, irrenunciable más allá de cualquier circunstancia. Por eso -cojones- es por lo que vivimos en Comunidad. En Comunidad, que es que ya cabrea tener que andar explicando a estas alturas, y a grito pelado, las verdades del barquero.

Deja en paz el sistema sanitario coño, Aguirre, joder, que no en vano es un ejemplo para el mundo. Arregla las listas de espera, las recetas, la automedicación y la dichosa costumbre de ir a urgencias al primer picor de huevos, y fuera. Y no des alas a las empresas y laboratorios farmaceuticos para que comercialicen sus productos en unidades de tamaños desmesurados. Ni hagas la vista gorda cuando los consorcios hospitalarios privados rentabilizan en beneficio propio hallazgos, técnicas, profesionales y patentes sólo posibles con los medios humanos y materiales movilizados por el Gran Sistema Sanitario Público Español.

Y deja tranquila la santa Enseñanza Pública, caramba, que aunque no la controlen tus amiguitos de la CONCAPA, esa patronal encubierta, y aunque lleves diez años torpedeándola y apuñalándola sin ostentación, negando la mayor y poniendo cara de Señora incapaz de romper un plato, está funcionando.

Y ya está.

Mira que es fácil.

Ah, y perdona. Para demagogia, la tuya (por si acaso, digo). Señora.

De nada.

Y que te follen.

Sí, soy un grosero, que se le va a hacer. Ya me gustaría ser la mitad de fino que Albertito, Espefacha o Trillo Figueroa. Y toda su tropa. La Casta. La Saga. Los Buenos. Los Ellos.

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Una respuesta a Hasta la minga de callarme

  1. Siana dijo:

    En Barcelona, y esto es algo que sé de buena tinta, ya se está muriendo gente por esperar a ser atendida. Por los tremendos recortes en sanidad, hay sitios que se han quedado sin su CAP para acudir a las consultas. Sin salas de urgencias (en Bellvitge, sin ir más lejos, donde además los médicos se ofrecieron a operar gratis a los pacientes de cáncer).

    Pero no te preocupes, que en Sarrià-Sant Gervasi no han quitado ni uno solo.

    Lo que está sucediendo es inaudito. Sanidad y educación al carajo. Los pilares, nada menos.

    Siento mi tono, pero todo esto me enciende.

    Petons Comandant.

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