Perroflautas y cumbayás

El desalojo sin contemplaciones de los 15Ms, obligados por los poderes estatales a abandonar sus posiciones a pocos días de la apoteósis católica en Madrid, despierta -inevitable- el agravio comparativo.

Sí ¿por qué NO los perroflautas, pero los cumbayás SÍ?

Sí: ¿por qué los ecuánimes poderes estatales sacuden palo y tente tieso al indignado mientras obsequian con zalemas y guiños cómplices al católico (que, según todos los indicios, va a ocupar la calle y nos va a poner la cabeza como un bombo en los próximos días)?

Los argumentos esgrimidos para justificar el torpe ataque a los 15Ms  se resumen en el de que La Calle Es De Todos Los Españoles (y no de Manolito Fraga) lo cual queda de puta madre así expresado. Pero, claro, dado lo crecidos que andan curas, monjas, beaturrones, santitos y faxenda en general, más bien da otra impresión: la de que algunos españoles son más iguales que otros.

Y no. O somos todos iguales -y nadie puede usar la calle para ostentar su fe- o cada hijo de vecino es libre para montar su performance particular en cualquier esquina.

Hemos tenido, días atrás, buenas muestras del peso específico que el talibanismo católico tiene en la sociedad española, así como del poder intransigente que ostenta. Una simple exposición fotográfica sin demasiada trascendencia se ha visto inconcebiblemente censurada con el peregino argumento de que ofendía los sentimientos religiosos de los españoles.

De todos.

Que los creyentes mienten desde el día que nacieron es innegable. ¿Qué rayos es eso de los sentimientos religiosos de los españoles? Que algunos españoles experimenten sentimientos religiosos no les autoriza -ni a ellos ni a nadie- a creer que todos los españoles compartimos tan campanuda sentimentalidad. Ni, mucho menos, a convertir la posible sensación de ofensa de los tales sentimientos en causa nacional que obligue y condicione al Estado, a la sociedad y a la economía toda. ¿Se puede también saber -neto, neto y negro sobre blanco- qué coño es esa chorrada del sentimiento religioso ofendido, nada menos?

Vamos a ser serios y a no dar a la tontería curso legal.

Cada español es libre y tiene derecho a discurrir chorradas e incluso a expresarlas en voz bien alta, sonora y altisonante, como don Quijote las suyas, pero eso no nos compromete a los demás, a la sociedad ni al Estado todo. Si cada español con un Sentimiento, una Causa o una Creencia nos va a poner a los demás en el disparadero cada vez que se crea o se sienta ofendido (como se sintieron los salvajes sublevados del 36, que mira la que armaron por un quítame allá esas pajas), no hacemos nada ni vamos a parte alguna.

Que, por otra parte, es lo que nos viene sucediendo con los católicos. Dios no existe pero dado que ellos creen que sí, llevamos siglos actuando, organizándonos y, en suma, viviendo como si existiera.

Como si en vez de en un país de la moderna y civilizada Europa estuviéramos en un cerrado estado confesional regido por ayatollas, talibanes y líderes religiosos. Por un ambicioso Rouco Varela, por ejemplo, paleto y asilvestrado. Un émulo del inolvidable Fermín de Pas, el señor Magistral de Vetusta

El peso, la fuerza y la influencia que tienen los seguidores del Papa de Roma en España es lamentable porque, además de durar ya unos siglos, es la causa directa de todos los males patrios, uno detrás de otro, especialmente del intenso olor a cerrado).

Sí: sólo la obcecada cerrazón trentista ha hecho la sociedad española inmune al desarrollo y al progreso, así como al avance cultural, científico y económico. Primero, en los siglos aúreos impidiendo la libre interpretación, impidiendo después, en el XVIII, la difusión del enciclopedismo y, ya en el XIX, la de cualquier forma de ideología liberal. En el XX, mejor no hablar.

España huele a sotana y a cerrado. Y así nos va.

Mal. Y no por culpa de Zapatero, no. Por culpa de meapilas, fascistas y absolutistas reaccionarios, primitivos y rigurosamente antidemócratas.

La monumental impostura en la que nos tienen sumidos desde el Concilio de Trento nos ha convertido en el hazmerreir de las naciones y en una especie de sucursal del Cielo, en el país de María Santísima, y ya cansa un poco tanta mendacidad. Que estamos en el siglo XXI, señores.

Es lamentable que unos señoritos sin dos dedos dedos de frente se carguen de razón y ocupen calles y plazas para airear sus monsergas. Pero es lamentable tanto si se trata de católicos como de, simplemente, indignados.

La Fe es una fuerza capaz de mover montañas, al margen de cual sea el cimiento que la levanta altiva, firme y erecta cual recio poste señalando al Cielo, su amo. Basta, sí, una Fe en lo que sea, que más dará. Una Fe cualquiera pero, eso sí, sólida. En la Patria, en Uno Mismo, en Dios Vivo o en la Democracia Real (una cosa apasionante que, como la Santísima Trinidad, nadie sabe bien lo que es) para hundir la Convivencia, la Razón y el Sentido Común.

Y es que los motivos para indignarse, sobran, aunque los más avispados seguidores del catecismo del Beato Hessel pretendan monopolizar la indignación y aun patentarla para cobrar derechos, hacer una marca y constituir, en fin, sustanciosa franquicia.

No dejéis que os engañen.

¡Indignaos!

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6 respuestas a Perroflautas y cumbayás

  1. Siana dijo:

    Complicao parece todo. Conozco católicos, personas creyentes, que nunca se dejarían llevar por esos extremos. Que lo que algunos hacen, nada tiene que ver con las opciones que ellos han tomado y son mucho más del “vive y deja vivir” que la media. Tienen absolutamente todo mi respeto. Pero esto es otra cosa. Es la política y el poder asociado a la religión. Y los movimientos se están cociendo de fondo y forma y amenazan con modelarlo todo a su imagen y semejanza.

    En fin. Qué complicado. Qué ganas de hacerlo complicado, más bien.

  2. Triniá, mi Triniá, la de la Puerta Real dijo:

    Caballerow, no me he enterado de una cosa. ¿Qué es un cumbayá?

    Un abrazo.

  3. Siana dijo:

    Triniá: en tierras catalans también se conoce por cumbaya a hippies, excursionistas y montañeros que agarran generalmente la guitarra, se anudan un pañuelo al cuello, y emprenden una marcha que suele acabar frente a una fogata, cantando canciones de germanor. Son esos chicos jóvenes y no tan jóvenes, que animan, que cantan con los niños en los esplais. Bona gent, cumbas. Con fe en el futuro y en un mundo mejor.
    Mira: http://www.youtube.com/watch?v=39X5a9gyG5w
    Bueno para mí de toda la vida eso es un cumba.

  4. bowmanpoole dijo:

    Bah, bah, bah
    Lo de ‘cumbayá’ es una expresión muy catalana para referirse a gente joven (y menos joven) que gusta reunirse a canturriar arrobada en torno a una guitarra, una fogata y una fe. Lo de tener fe en cualquier gilipollez -Dios, la independencia de Calaluña o la liberación del género humano- es imprescindible. La expresión nace de un ‘espiritual’ de los negros americanos -Kumabaía my Lord- que lo católicos españoles más modelnos canturriaban estremecidos de emoción allá por los setenta. En su locura llegaron a convertir en himno religioso el ‘blowin in the wind’ de Dylan. ‘Este es el pan que Cristo nos da/ el pan de nuestra unidaaaaa…’
    En fin, que cada día nace un iluso.

  5. Triniá, mi Triniá, la de la Puerta Real dijo:

    Ahhh… Ya me he enterado. Muchas gracias a los dos😉

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