Meapilas

Los viejos comecuras de antaño aplicaban este gráfico y categórico calificativo -meapilas- a los píos y ostentosos católicos españoles.

Conviene recordarlo ahora que los meapilas han vuelto a rebuznar.

El catolicismo hispano, ñoño y trentista siempre ha estado presto al escándalo, el rasgamiento de vestiduras y la condena inquisitorial. Cualquier manifestación social o personal podía ofender su estrecho juicio. Y por nonagésima vez, así ha sido.

En la milenaria Emérita Augusta, antigua capital de esta bendita tierra, donde puso su trono el amor, una exposición fotográfica que muestra actores y actrices preparándose en sus camerinos para salir a escena, ha levantado ampollas. La exposición, titulada precisamente ‘Camerinos’, recoge un reportaje realizado a lo largo de varios años por el fotógrafo Sergio Parra en el que puede verse la intimidad anímica de actores conocidos y menos conocidos en el momento de la verdad. Intimidad anímica retratada a través, claro, de la intimidad física, aunque no sé si estas delicadas sutilezas están al alcance de nuestros entrañables ‘chupacirios’.

En una de las fotos, el actor Asier Etxeandia se prepara para una representación de ‘Infierno’, la versión libre de Tomaz Pandur de ‘La divina comedia’, de Dante Allighieri, que produjo en 2005 el Centro Dramático Nacional y dirigió el propio adaptador sin levantar la más mínima crítica o comentario de tipo moral.

Ahora llega la exposición ‘Camerinos’ y se monta el taco porque a Asier Etxeandia se le ven los pelos de salva sea la parte, parte mal oculta (asoman los pelillos) tras lo que parece una estampa. ¿Es que nadie puede decirle a estos catetos que metan su fino y delicado sentimiento religioso en el sagrario y no mareen más? Más que a sentimiento religioso ofendido huele en toda España a paletez y a sacristía poco ventilada.

En fin, señoras y señores, queridos ninios, bienvenidos a la España modelna de las capitalidades europeas de la curtura,  los festivales de Benicasín, las Olimpiadas faraónicas,  los trillofigueroas mandagüevos, las procesiones de Semana Santa, el mineralismo, la FAES, los simpáticos nacionalistas periféricos, las subvenciones, los no menos simpáticos nacionalistas españoles, Pedrojota, Bankia, el cortinglés, la CEOE, el jamón de patanegra, los indignados, las bibianas, los antitaurinos, las oenegés, los republicanos, la Virgen de Agosto y el Gunguenjaim (que mira que es de rebonito, oyes).

A la magnífica tierra de María Santísima donde el fascismo nacionalcatólico se hizo carne (viva) y vive aún (encantado) entre nosotros (eso sí, bajo una densa capa de barniz).

Mucha suerte y que Dios nos bendiga a todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

José Luis Gomez. ‘Informe para una Academia’. Texto de Kafka adaptado y dirigido por él mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maribel Verdú, ‘Un Dios salvaje’ (2008), de Yasmina Reza. Dir. Tamzin Townsend.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuria Espert, La Celestina (2004), de Fernando de Rojas. Dir. Robert Lepage.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La instantánea de la polémica.

Sobre Atier Etxeandia

 

 

 

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