Periodistas y periolistos

O como crear una noticia de NADA.

Publica hoy el prestigioso (aunque cada vez menos) diario El País una ‘noticia’ a propósito de Stanley Kubrick y su película ‘2001 una odisea en el espacio’ que, en el mejor de los casos, no es noticia (ni es nada) y en el peor, sencillamente, mentira.

Ni a Stanley Kubrick le gustaba

Bajo este título, el periódico alardea sobre el ‘descubrimiento’ de unos minutos de metraje que descartó Kubrick después de tener listo el montaje ‘definitivo’. Y es que la película, según el periódico, calentita y lista para el estreno, no terminaba de satisfacer a nadie, ni siquiera a su máximo responsable. En consecuencia, Stanley Kubrick habría estado sumergido en un mar de dudas hasta el último momento y finalmente, no se sabe bien cuando, habría levantado unos cuantos planos para hacer menos premiosa la proyección.

Cartelera de ‘La Vanguardia Española’, de Barcelona, correspondiente al 1 de noviembre de 1968.


Todas estas especulaciones vienen a propósito de ciertas declaraciones de Douglas Trumbull, que en los créditos de la película figura como supervisor o responsable de efectos especiales (y que lleva cuarenta años viviendo de ese título), sobre el ‘descubrimiento’ de esos planos desechados en su día por Kubrick, cuando están bien documentados, nunca se habían perdido y son -desde el principio del tiempo- objeto de comentarios y debates en la red.

25 abril 2008. A los cuarenta años del primer pase de ‘2001’ (el día de los infartados: la plana mayor de la Metro supo aquel día de abril de 1968 lo que es el pánico) se juntaron los supervivientes del equipo que hizo posible aquella gesta. A la izquierda, un icono del cine mundial: Dan Richter Moon Watcher: el jefe de los monos triunfantes, el iluminado por el monolito, el caín de la Historia y el que lanza el hueso. Richter seleccionó, preparó y dirigió al equipo de monos en el que estaba un jovencísimo mimo llamado Daniel Glover, hoy conocida estrella cinematográfica. A la derecha, Trumbull (recordando a Richter, probablemente, que si no es por él, por Trumbull, Kubrick hoy no existiría).


En fin: que nunca se perdió nada ni Kubrick dudaba de esta película (maravillosa y demente) que va camino de convertirse en su obra maestra absoluta (con perdón de todas las demás, que tampoco son mancas, aunque en alguna se le fuera realmente la pinza, que no aquí, como muchos pretenden).

Si el periodista estuviera realmente informado sabría, como sabemos todos los frikis (porque Arthur C Clarke se ocupó de contarlo por extenso), que después de lograr de Clarke un guión macizo, denso y bien trabado (que no les costó poco trabajo), Kubrick se dedicó a eliminar de la peli -pero desde la primera preproducción hasta el último etalonaje- los elementos ‘literarios’ que hacían comprensible lo que pasaba. Es decir, que hacían comprensible lo que nadie puede comprender (ni el mono, primero, ni Floyd, después, ni Bowman o HAL, al final): el borde mismo -el límite último- del Universo y del conocimiento humano. Y si los personajes de la película no podían entender lo que veían al asomarse a semejante vastedad, pero sí emocionarse y exaltarse al encontrarse en tan infrecuente situación, el espectador debía experimentar un vértigo similar y verse arrastrado como ellos por un torbellino sensorial tan potente y sugestivo como inexplicable para una mente racional humana de la segunda mitad del siglo XX (y de la primera década del XXI, por lo que se va viendo). Así que tras lograr un primer montaje de casi tres horas, Kubrick fue pelando secuencias en busca de una más perfecta ‘incomprensión’ (aunque parezca mentira) de lo que acontecía en la pantalla. Se trataba de ‘sentir’ y no de ‘entender’. Tras el hoy celebérrimo primer pase (estrictamente profesional) en abril del 68, Kubrick radicalizó su postura y rapó la peli todavía más, eliminando esos famosos dieciocho minutos ‘perdidos’ (que siempre han estado localizados en los archivos de la MGM, hoy propiedad del grupo Warner) hasta dejarla tal como se estrenó comercialmente y se conoce hoy.

Según el IMDB, la película se estrenó en España el 17 de octubre de 1968. Según ‘La Vanguardia’, también.


Toda esta sencilla historieta -viejo y celebrado chascarrillo frikitón- está más que publicada y relatada (desde distintos puntos de vista, además, y no sólo el de Clarke, el más ilustrativo, por otra parte) y sorprende que el periodista no haya hecho alusión a ella en vez de dar pábulo a los delirios de Trumbull, que ya no sabe que inventar para que parezca que, sin él, Kubrick nada de nada. Y se me ocurre que si esto es así en esta tontada (que uno conoce y domina, más o menos) ¿qué de mierda no nos meterán en vena estos fulanos de la prensa cuando tratan de economía profunda, política internacional o física cuántica?

Trailer original montado por el propio Kubrick una tarde tonta que tuvo.

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Una respuesta a Periodistas y periolistos

  1. Siana dijo:

    Gracias por las puntualizaciones a esa rara noticia. “Kubrick se dedicó a eliminar de la peli -pero desde la primera preproducción hasta el último etalonaje- los elementos ‘literarios’ que hacían comprensible lo que pasaba” por eso quizás resulta tan fascinante.
    Petons

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