La canción más popular del mundo es española

Cuando salí de la Habana,
¡válgame Dios!
Nadie me ha visto salir
si no fuimos yo

y una linda guachinanga
como una flor
que se vino tras de mí,
¡Que sí, señor!

Coro:
Si a tu ventana llega
una paloma,
trátala con cariño
que es mi persona.

Cuéntale mis amores,
bien de mi vida,
y corónala de flores
que es cosa mía.

¡Ay! ¡Chinita que sí!
¡Ay! ¡Que dame tu amor!
¡Ay! Que vente conmigo,
chinita, a donde vivo yo!

Hoy me ha dado por evocar una de las canciones más populares (si no la más) que se haya cantado nunca (eso, claro, hasta donde puede saberse).

Durante 150 años (que se dice pronto), La Paloma ha conocido todo tipo de interpretaciones por todo tipo de artistas y en todo tipo de contextos.

Y no lo digo yo. En 2008, el documental alemán ‘La Paloma’, de Sigrid Faltin, evocó durante más de hora y media esta habanera que, originalmente cubana y española, es hoy universal. Aquí podéis ver el  trailer de la peli.

Como se puede ver, esta melodía se ha enganchado a la gente (razón por la que todos los profesionales la cantan, y no al revés) hasta el punto de ser tenida por tradición local autóctona en los puntos más insospechados del globo, desde centro europa a las costas chinas. En muchos lugares (tan dispares como México, España, Hawaii, Alemania, Rumania o Zanzibar, nada menos), casi ha alcanzado el estatus de canción tradicional local.

Bien puede decirse, ante esta universal habanera (considerada, además, hito fundacional del género), que estamos ante uno de los más grandes hits populares de todos los tiempos, si no el más grande (por delante de mitos como La Adelita, Noche de Paz o Greensleeves e, incluso, de canciones inmortales nacidas ya en el siglo XX y que se han beneficiado del impulso de los media (radio, cine, etc) como La Cumparsita, Moliendo café, Maki Navaja o Lili Marlen, por no hablar de las infinitas creaciones comerciales de la moderna industria discográfica, desde el Rock around the clock al Yesterday pasando por la guantanamera o nuestro racial y entrañable ¡Qué viva España!

Según muy diversos testimonios, ‘La Paloma’ se canta aquí y allá -con letras más o menos fieles al original español del gran vascorro Iradier- en bodas, celebraciones y en todo tipo de encuentros y ocasiones especiales

Sí, porque lo curioso para un éxito popular de esta magnitud es que tiene padre (y aún madre) conocido y bien documentado: el inmenso (y controvertido) músico alavés que fuera don Sebastián Iradier (o también Yradier por un prurito, probablemente, internacional y cosmopolita) y a quien, tras visitar Cuba en gira de conciertos con un cantante a comienzos de los sesenta del siglo XIX (y entrar en contacto con la larga y antigua temática de tradición criolla), se le habría disparado la imaginación. Ya sabes ‘al salir de La Habana, válgame Dios, una linda guachinanga, etc’

La Historia exacta del alumbramiento es imprecisa y no está rigurosamente documentada, lo cual dota de más encanto (aún) a la canción y al fenómeno de su extraordinaria difusión. Hay versiones que sugieren que Iradier tomó ‘algo’ preexistente (de lo que no quedaría rastro ni evidencia) y lo transformó. También se dice que la composición sería anterior a los años sesenta del XIX y a la gira de Iradier por Cuba: la aún hoy idolatrada contralto italiana Marietta Alboni (1826-1894) sería quien habría llevado hasta allí, durante su gira de mediados los cincuenta del siglo XIX, la canción de Iradier (quizá compuesta exprofeso por el maestro vasco) y que la habría estrenado en el Gran Teatro de La Habana. Y que ese éxito sería el que habría llevado a Iradier a Cuba poco después.

¿Quién lo sabe a ciencia cierta?

Nadie.

En esta web, en español e italiano, dedicada a venerar la memoria de la Alboni, se habla por extenso de la vieja canción de la linda  ‘guachinanga’ con la que se topa un alegre señorito criollo por los caminos de los alrededores de La Habana (¡válgame Dios!) en los años finales del reinado de la Reina Castiza, S.M. Doña Isabel II.

http://www.coroalboni.it/L’Habanera.htm

Esto de la ‘guachinanga’ merece capítulo aparte. Según el diccionario de la RAE (que es donde uno se dirige en estos casos) nos encontramos ante un bonito palabro precolombino que habría pervivido en algunas hablas populares caribeñas, sobre todo en Cuba y Puerto Rico, con acepciones variadas según contextos y con formulación tanto femenina como masculina. Vamos, que si hay ‘guachinangas’ también hay ‘guachinangos’. El sentido que nos interesa de esta palabra es el que se refiere, siempre según la RAE, a una persona afable, cariñosa, de carácter dulce y amable.

Sobre como llegó esta simpática guachinanga criolla de “La Paloma” al mundo entero hay muchas intuiciones y alguna certeza imprecisa, todas ellas románticas y dignas de contarse, como la triste y trágica historia de la infeliz Carlota, emperatriz fugaz de México, y de su marido Maximiliano, que habría sido ejecutado mientras un coro de mariachis entonaba la melodía de Iradier y apagaba el estampido de las balas.

A comienzos del siglo XX,“La Paloma” se había hecho muy popular en México, hasta el punto de que los milicianos revolucionarios la hicieron suya. Y desde Veracruz (donde la misteriosa guachinanga se habría embarcado -aventurera y galana- en los labios y en las guitarras de los marineros), voló “La Paloma” al resto del mundo.

Es sorprendente lo mucho que la melancólica melodía de ‘La Paloma’ aparece asociada con la soledad y la muerte, el instante supremo. En su libro (imprescindible) ‘La escritura o la vida’, el español Jorge Semprún narra su personal descenso al infierno de ser humano en el curso de la II Guerra Mundial y, entre otras muchas anécdotas, un asesinato a sangre fría que cometió él mismo siendo muy joven, menor de dieciocho años, en la persona de otro joven de su misma edad. La pertinencia de esta anécdota se debe al hecho terrible de que la víctima estuviese cantando ‘La Paloma’ en el instante supremo.

Hablamos de un soldadito, miembro del ejército de ocupación de Francia en los cuarenta del siglo XX, que acababa de bañarse en una alberca, en mitad de un bosque. Estaba desnudo y mojado, y cantaba feliz, relajado, olvidada por un momento la guerra mientras evocaba, quizá, una novia, su casa o una infancia feliz y reciente en la que la guerra era impensable y en la que esta canción rodaba de boca en boca.

Pero era un soldado enemigo.

Jorge Semprún cuenta que se acercó por la espalda al chico que cantaba y también como esa canción le trajo a la mente imágenes nítidas de una infancia de ropa tendida y canciones a través de un patio de luces abandonado por la guerra, más lejos ya de aquel bosque de Francia de lo que estaba la misma luna. Y también como tuvo que esforzarse para desoír la llamada de fraternidad que en aquella mañana de verano le hacía la canción de su infancia madrileña y así poder acercarse a la espalda joven, desnuda y estremecida por el cántico para vaciar sobre ella el cargador. La espalda se desplomó reventada y entonces vio la cara del chico cantor. Era rubio, tenia los ojos abiertos mirando a la nada y un hilillo de sangre la caía de la boca. Jorge Semprún cuenta como, sesenta años después, se despierta por la noche oyéndole cantar todavía ‘La Paloma’, llamándole… A sus ochenta y cinco años sabe que ya no puede seguir escapando de la flaca descarnada y que más pronto que tarde, ahora sí, irá a encontrarse de nuevo con él.

Cuando salí de la Habana ¡válgame Dios! nadie me ha visto salir
si no fuimos yo y una linda guachinanga como una flor….

Lo de la peculiar popularidad de ‘La Paloma’ en Alemania es capítulo misterioso y aparte que yo no me siento capaz de hacer.

En cuanto a mí, y dejando aparte las versiones -canónicas, a mi juicio- del Trío Los Panchos, me quito la boina ante la versión sencilla y respetuosa de este gringo célebre -allá en su pueblo- por sus canciones country.

Como diría un argentino, qué grande sos, Marty.

En fin, que si a tu ventana llegara una paloma, ya sabes, trátala con cariño….

PD:

Y para terminar, Los Panchos, por dios, que ya me los dejaba fuera con la mejor ‘La Paloma’ de todos los tiempos (aunque esto, ya se sabe, va en gustos y cada uno es cada uno).

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3 respuestas a La canción más popular del mundo es española

  1. denisse dijo:

    maldita paloma q orrible cansion !!!!!!!

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