Los gatos tienen siete vidas… Y algunos, más.

Los gatos de Mlle Villiers aprendieron a entrar por la ventana, que dejábamos abierta casi todo el día salvo, quizá, por la tarde, cuando echábamos la persiana. No había otro modo de evitar que a última hora de la tarde nos achicharrara el solazo inmisericorde de aquel húmedo verano.

Mlle Villiers vivía en el ático, era viuda de un funcionario del Ministerio francés de Agricultura y tenía un hijo y una hija que vivían en Mulhouse, en Alsacia.

Los gatos campaban por sus respetos, yo les sacudía patadas cuando nadie me veía y Hélène ponía platos de leche en el balcón y en la cocina.

-¡Oh! ¡Qué bonito! -exclamaba con voz maternal- Mais qu´il est migon, helas! N´est-ce pas, Boumán? -a Hélène, con la confianza, le encantaba llamarme así, Boumán, acentuando con fuerza la ‘a’ final- Qu´est-ce que tu penses, quoi, toi, mon petit chouchou?

Yo, realmente, no pensaba nada. Los gatos me disgustaban -y me disgustan aún- sobremanera. La gente que se refiere a los gatos, y a los bichos en general, como a seres en posesión de un alma inmortal me produce grima.

-Oh la la la la, ma belle. Yo no lo sé eso. ¿Que es ello qué es lo que tu quieres que yo piense?

Uno de los gatos, gris y blanco, ronroneaba con el rabo enhiesto restregándose contra la pernera de mi pantalón de campana.

-Para mí que este gato es marica.

Hélène se enfadó (injustamente) conmigo.

-¡Oh, Boumán, que tú eres TAN desagradable, ¿no es ello verdad? Ciertamente, yo lo pienso.

          

Todas las mujeres que se han enredado conmigo alguna vez han terminado enfadándose también conmigo -siempre injustamente, claro- y finalmente me han achacado todos sus defectos, desarreglos y carencias. La primera fue una profesora de música. Consciente de su propia inutilidad, aquella pobre mujer se convenció cuando yo aún no tenía siete años de que si su joven alumno -servidor de ustedes- no aprendía música lo hacía exprofeso para mortificarla a ella y dejar en evidencia su torpeza, que era mucha (por lo menos pedagógicamente hablando).

Hélène, pues, formaba parte ya de una larga saga…. Yo no podía creer aquella invasión felina.

-¿De dónde ha salido tanto gato…?

-¡Oh, Boumán, que tú eres si demagógico (demagogique). ¿No ves que ellos son sólo dos de los gatos, o qué?

Quería decir que tampoco eran TANTOS gatos -sólo dos- y yo, un exagerado. Y tenía razón. Hay que exagerar todo y hay que exagerarlo mucho. Martin Scorsese lo hace (es lo único que hace, en realidad) y la crítica más desaprensiva lo tiene por genio. También lo hacen Rosa Díez y Fernando Savater y mucha gente cree en ellos como en el Niño Jesús de Praga, que es una venerada imagen del Niño Dios que parece el hijo del Dr Mabuse.

          

-¿Qué es ello pues lo qué es que tú estás pensando ahora?

A Hélène le encantaba interrumpirme cuando pensaba. A mí me enervaba porque rompía el hilo de mis consideraciones y se desparramaban todas mis ensoñaciones.

-Coño, Hélène, no me interrumpas…

Lo dije en español y ella se enfadó otra vez. Empezábamos a no entendernos y lo nuestro, a hacer agua. En unas semanas habíamos vivido una vida y, salvo bajo el agua y en estado de ingravidez, habíamos follado de todas las maneras posibles. A estas alturas, me temo que ya me moriré sin conocer lo del estado de ingravidez, por cierto. Que ya me jode, ya, porque debe ser lo más. Aparte los habanos, el brandy caro y el vino un poco no sé como, el ñaca-ñaca es lo único que hace razonablemente aceptable este coñazo de vivir.

Dios (Nuestro Señor) sabía lo que se hacía.


Los 898 de Partagás.
Sobriedad. Contundencia. Clasicismo.
Y una leyenda.


La acreditada casa Martinez Lacuesta, de
Haro (La Rioja). Cien años de buen hacer.


Aún quedan motivos para seguir prefiriendo España a Francia. Son
pocos pero son muy serios, sólidos y con fundamento.

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2 respuestas a Los gatos tienen siete vidas… Y algunos, más.

  1. Siana dijo:

    Cómo me alegra verle de nuevo al frente de la Discovery don Ambrosio!!!!!! o don Bow? Y a más recuperando el romance francés. Pero no me diga que asistimos al final de aquello! como en Revolutionary Road 😦 Tiene usted gusto, caballero. Brandy peinado, Martinez Lacuesta, Partagás…Bon vivant.

  2. Trinidad dijo:

    C´est fini, Caballerow? Dichosos los ojos que lo leen. Echaba de menos una nueva entrega de las aventuras de nuestro chico en tierras galas.

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