Yo fui un ‘easy ryder’ (o la primera vez que vi a Jack Nicholson)


‘Esay Ryder’ (1969). Dennis Hopper (director) Peter Fonda (productor) y Jack Nicholson, que pasaba
por allí, de paquete.

Jack Nicholson es un gran actor (hasta que se pone a las ‘órdenes’ de Martin Scorsese) pero no ha existido desde siempre (aunque a veces lo parezca).

Hay quien cree que se lo encontró Michael Douglas en un bolsillo -’oh, ¿pero qué tenemos aquí? ¡Pero si es un actor! ¡Vamos a hacer que sobrevuele el nido del cuco y lo fiilmamos, verás qué cosa más bonita nos sale!’- pero en realidad Jack Nicholson ya existía desde, por lo menos, los años sesenta. Yo lo había visto de crío pero no me había dado cuenta (eso lo he sabido después). Y es que la primera noticia de Jack Nicholson en el cine se remonta al cine ‘de terror’ que hacía un ‘pequeño’ productor independiente norteamericano llamado Roger Corman  y que yo veía, no en los ‘cineclubes’, no, sino en los cines de barrio como complemento de un western o de una comedia de Jerry Lewis (o de Rock Hudson con la Doris Day de ‘partenaire’). Yo tengo visto mucho cine antes de empezar a pelármela (incluso ‘Franco, Ese Hombre’, de don José Luis Sáenz de Heredia, vi una vez en pase memorable para los colegios de mi pueblo. Perfectamente delirante, esta ilustrativa y menospreciada joya del cine español de todos los tiempos bien poodría ser de obligada visión pedagógica para las jóvenes generaciones de españoles).


Jack Nicholson con veintipocos años en ‘La pequeña tienda de los horrores’ (The Little Shop of Horrors, 1960) que produjo y
dirigió Roger Corman.

Las películas de Roger Corman crearon uno de los grandes mitos o iconos (o como coño se llame) del cine de terror de todos los tiempos, Vincent Price. En ellas actuaba también (y, sobre todo, ponía una exótica nota de color) el gran Peter Lorre. Bien, pues en esas películas el galán, el chico, era Jack Nicholson, fíjate tú, que en en 1975 aterrizó de la noche a la mañana en el estrellato mundial de la mano de Michael Douglas (que entonces sólo era el chico de Kirk Douglas metido a productor con el dinero de papá) y de Milos ‘Amadeus’ Forman (que entonces sólo era un cineasta checo escapado del amargo fin de fiesta de la ‘primavera de praga’ y que gozaba de cierto prestigio entre los frikis de cine club de la época, o sea, yo, for instance, gentecilla con la humorada de ir a ver cine checo, que ya hay que ser optimista y eso que había pelis bien majas, ‘Los amores de una rubia’, sin ir más lejos, del mismo Milos Forman).


 Vincent Price y Peter
Lorre,
protagonistas de ‘El Cuervo’ (The Raven, 1963),
de Roger Corman,
una peli en la que también estaban, agárrate a la brocha,
Jack
Nicholson y Boris Karloff, nada menos, y en la que el guionista fue

Richard Mateson. Ésta no la he visto, pero no debe ser mala, no. Hay
otra de
1935, con Lugosi y también con Karloff, salida de la Universal
y con el mismo
título en base a EA Poe que tampoco pinta mal.


Bueno, pues el vehículo para que Jack Nicholson llegara al estrellato fue el formidable exitazo sin paliativos y a todos los niveles de una peli perfectamente undergrunden que, efectivamente, se tituló ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ (One Flew Over the Cuckoo’s Nest, 1975). No sólo Nicholson, sino una buena porción de rostros asomaron a la pantalla en esa peli producida por voluntad de Michael Douglas (antes de ser Michael Douglas) y se hicieron inmortales. Will Sampson (el indio que incorporaba al ‘The Chief), Louise Fletcher (que hacía la enfermera ‘nazi’) Brad Dourif (el chavalín, después protagonista de una peli de Huston, ‘Sangre sabia’, de la que no he vuelto a saber desde que se estrenó y que era cojonuda) Danny DeVito (el chiquitín, que acabó produciendo las pelis que llevarían a Michael Douglas al mini estrellato), Christopher Lloyd (el más pirado de todos y hoy el increíble tío Fétido Adams y el sabio loco, como no, de todas las ‘Regreso al futuro’) y Scatman Crothers (el viejo limpiador, desde los años 60 ‘el negro’ que aparecía siempre que hacía falta un negro, con permiso de Woody Strode).

Pero cuando me di de verdad de bruces con Jack Nicholson fue en el estudio de las ursulinas una tarde de agosto de calor húmedo, bochorno y bruma que mataba la esperanza y los buenos sentimientos. París parecía machacado por el martillo de un dios atocinado y loco y Hélène estaba más hermosa, brillante y empapada que nunca. Amarla era como deshacerse en su piel ligeramente tostada para, fundido en ella, acabar formando parte de las sábanas mojadas que acogían nuestros cuerpos de batracios jóvenes, hermosos e insustanciales. A mí, que soi bastante sin sustancia, aquella situación me encantaba pero Hélène se incorporó de pronto dando una gran voz.

-¡Vámonos a las ursulinas! Te invito a un croque-monsieur en St Michel.

Yo, la verdad, estaba a todo en aquel momento menos a las monjas y me quedé un poco parado.

-Hay sesión golfa esta noche -insistió ella- y dan ‘Easy Ryder’.

Hélène se refería, claro, a la mítica sala de cine que está en el 10 de la calle del mismo nombre y que en su día, cincuenta años atrás, había visto estrenar a Buñuel su ‘Perro Andaluz’. O sea, un templo.


Fachada del Studio des Ursulines, hoy.

Yo protesté. Y eso que ‘Easy Ryder’ era otra de esas películas prohibidas en España que estaba obligado a ver.

-Pero, chiquitina mía ¡son las siete de la tarde! Faltan cinco horas….

-Oh, David ¿no amas París al anochecer?

Yo me había vuelto un obseso sexual.

-Sí, pero aquí….

-¡Qué pillín!

Pero Hélène, que era sabia, podía ser también tremendamente convincente y una hora después salíamos amarteladitos y muy puestos camino de la Rive Gauche.

El Studio des Ursulines estaba allá por el Parc du Luxembourg, donde los niños hacían navegar sus barquitos y los mayores los contemplaban sentados en fila. Pero a aquella hora echaban la cancela y lo único potable que se podía hacer por allí era disfrutar de la rue des Fosses de St Jacques, que por detrás de La Sorbona sube hasta la rue des Ursulines, el panteon y el Parque del Luxemburgo. París al anochecer de un día de verano y abrazado a una chavala es lo más parecido al paraíso.


Decir que París es eterno es mucho más que un tópico. Es, simplemente, describir lo que sucede allí.

Frente a San Luis y la popa de Nôtre Dame nos tomamos el ‘croque-monsieur’ (una especie de bocata apestoso denso y caliente de cuyo contenido jamás quise saber, por si a) y cumplimos el rito de saludar a los americanos de los bateaux-mouches. Después se puso el sol y enfilamos para la mítica sala cinematográfica donde me esperaba un tipo absolutamente delirante, un abogado borracho y tronado que se une a dos hippies -el capitan América y su colega- para ir galopando en ‘harley’ a nada menos que el carnaval de Nueva Orleans. Nunca en mi vida -si exceptuamos ‘2001’ y ‘El H que matóa a Liberty Valance’- había visto nada más maravilloso, fascinante y mentiroso que aquella película, ‘Easy Ryder’. El ‘capitán América’ (y productor de la peli) era Peter Fonda -hijo de Henry, hermano de Jane y padre de Bridget. Su colega (y director de la peli) era Dennis Hopper. Y el abogado tronado era…. Jack Nicholson (antes de ser Jack Nicholson). Algo tenía Nicholson porque dios sabe que me quedé con él (y eso que era la primera vez que lo veía) y tengo la sospecha de que aún hoy debe seguir adueñándose de esa peli idiota y mágica que no he vuelto a ver jamás. Pero lo que realmente me enganchó no fueron los desmanes dramáticos de Nicholson (a quien han domeñado contados realizadores) sino aquel canto romántico al vagabundaje libre, errante, errático, un tanto enfático y ligero, carente de ataduras o compromisos y sin fidelidad ninguna al destino -esa ensoñación- ni más objeto que el hecho de viajar en sí. Como dijo no sé quien ‘¿llegar? ¿cómo llegar? Llegar no importa, lo q importa es ir. ¿Qué a dónde? Pues a donde sea: a donde se llegue’.

Ése es el espíritu.

La verdad es que yo entonces no podía saberlo, pero esta máxima ha terminado por convertirse, sin saber muy bien como, en la divisa de mi vida y he sido tan estricta (y cabezona) mente fiel a ella -aún sin pretenderlo- que aquí sigo, de camino a ningún sitio sin que parezca, de momento al menos, que vaya llegar a parte alguna, ni sensata ni insensata (como no sea la innombrable). Supongo que es lo más coherente y lógico que puede hacer (y que le puede también pasar) a alguien que, como un servidor, sostiene la carencia de sentido de absolutamente todo.

Y si crees que estoy equivocado, me parece divino. Allá tú.

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7 respuestas a Yo fui un ‘easy ryder’ (o la primera vez que vi a Jack Nicholson)

  1. Sonia dijo:

    Tardaste en arrancar, pero ahora has cogido carrerilla ¿eh?

  2. Lenka dijo:

    Se lo creerá usté porque sabe de mi imperdonable ignorancia cinematográfica, pero nunca he visto esa peli entera. La he pillado por aquí y por allá, siempre empezada, y he visto trozos sin pillarle mucho el sentido. Y luego nunca la recuerdo cuando me dan los ataques esos de buscar pelis pendientes y atesorarlas. A ver si algún día me da la perola, me acuerdo y consigo verla entera. Mi primer recuerdo de Nicholson es en El Cuco y en El Resplandor. Era bastante enana, así que llegué a la conclusión de que aquel tío era el que más miedo daba del mundo, y seguramente el más loco (porque yo de pequeña me creía mucho los personajes y ni siquiera se me ocurría pensar que eran gente). Debe ser cierto lo de la primera impresión, porque aunque hoy me da pa más la cabeza (no pa mucho más), sigo teniendo esa imagen el Nicholson desequilibrado, huraño, violento y absolutamente temible. Si me lo cruzara por la calle me encogería en una esquina sin mirarle a los ojos, seguro. Cosa que me pasa también con Sean Penn (íntimo suyo, dicen), al que admiro profundamente pero que me da casi el mismo miedín. Qué cosas. Celebro esta nueva arrancada suya, Maese!

  3. Sonia dijo:

    Yo es que no me atrevía a decirlo, pero tampoco la he visto. Se me acumula el trabajo entre películas que ver, libros que leer y música que escuchar. Madre mía, no doy para más. Necesito otras 24 horas al día para hacer todo lo que quisiera.Mi primer recuerdo de Jack Nicholson es El Resplandor. Alguien voló sobre el Nido del Cuco la ví por primera vez hace no muchos años, gracias a que Patxi me obligó (lo mismo que la Naranja Mecánica), es una de sus películas favoritas. Hay que reconocer que el Nicholson es un monstruo.

  4. Ambrosio dijo:

    No sabía yo ese dato de la amistad entre Nicholson y Penn. Pues una de las grandes lecciones de actuación cinematográfica la da Nicholson -contenido, sobrio y magistral- en \’El juramento\’, donde compone un personaje hondo y atormentado sin frases engoladas ni gestos desbocados. Ni una mueca (ni de más ni de menos) y eso que media película es la jeta del Nicholson. Absolutamente recomendable. \’Easy Ryder\’ la vi en un momento de mi vida (y en un día de mi vida) en el que hubiera encontrado encantadoras y delicadas hasta las Torres KIO.

  5. Siana dijo:

    Mare, lo que se aprende por estos lares. Pues me uno a la lista de los que no han visto aún “Easy rider”. Me la apunto a la también interminable lista. A mi Nicholson me gusta desde que vi “La fuerza del cariño” compartiendo cartel con Debra Winger y Shirley MacLaine. Me encantaba esa película en la que él hacía de astronauta retirado, algo tronado, mujeriego y caradura. La vi no sé cuántas veces. Siempre me ha gustado ese hombre. Y de sus pelis recientes, “Mejor imposible” y “About Schmidt “. El Cuco y el Resplandor me impresionan mucho, así que solo las he visto una vez, cuando era pequeña. Bonitos amaneceres y atardeceres con la bella hélène. Y bonita fusión con el cine. Me alegro yo también mucho de este regreso comandante Bow!

  6. Ambrosio dijo:

    Una puntualización. \’Easy Ryder\’ no debe eser -me malicio- una gran película. Es fácil, incluso, que haya envejecido mal (como el vaquero de medianoche, por ejemplo, que tb fue una película como muy emblemática de no sé muy bien q) \’Easy Ryder\’ significó mucho en su momento. En España se prohibió pero el Capitán América y su colega \’motard\’ (Dennis Hopper) fueron EL poster en los primeros setenta (y no sólo en España). Para mí, con diecinueve añitos recién cumplidos y después de un día como el que llevaba (y donde y con quien) en fin, fue una revelación de una categoría difícil de explicar. \’YO\’ era \’ellos\’. Y no la he vuelto a ver. La que sí recomiendo es la del nido del cuco. Cine hondo, sencillo e inteligente. Una peli hoy casi reverencial por el coro de locos secundarios, entonces jóvenes novatos y hoy rostros imprescindibles del cine americano. Y por la interpretación magistral de Nicholson q se adueña de la peli y que a partir de ahí -y hasta hoy- se convierte en estrella.

  7. Trinidad dijo:

    Así me gusta, Bow. Que nos sigas haciendo disfrutar con tus historias. No dejes de escribir. Y sí, estoy de acuerdo contigo: lo importante es el camino, es la aventura. Y llegar al objetivo, si se llega, es descansar.

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