Belmondo, Jean Reno y Delon: pero ¿qué tendrán esos hombres?

Accediendo a la petición de las oyentas, se traza aquí un rápido esquema del concepto ‘hombre’ en el cine francés (decir ‘galán’ sería excesivo… si exceptuamos a este caballero, claro).


Alain Delon: para muchas, lo más grande que Francia ha dado al mundo (ni Matisse ni Camus ni Renato D
ni Remigio M ni Monsieur Eiffel con su artefacto ni Monsieur Condon con el suyo, ná hombre, por dios).

Pero, en fin, vamos a lo que vamos. En materia macho, en una primera aproximación (y Delon al margen), hay que señalar que el gabacho siempre ha sido muy partidario del ‘noble bruto’, digamos ¿no? Una cosa así como un híbrido a medio camino entre Jean Gabin, el gran Belmondo y Lino Ventura (que venía directamente de la lucha libre y que aparece caricaturizado como el centurión Caius Aerobus, al mando del campamento fortificado de Aquarium, en el Asterix titulado ‘La Cizaña’).


Lino Ventura


Caius Aerobus

Son estos caballeros unos bestias de gran corazón, napia rara y alma más o menos canallita según los casos (o sea, algo ‘voyous’). Estos entrañables ‘nobles brutos’ se llevan a las nenas de calle porque escandalizan a sus papás y eso a ellas las encanta (‘la francesita’ es un poco cabeza loca, recuérdese la nena de ‘Last Tango in Paris’, que se encapricha de un energúmeno con el que se tropieza en un piso vacío). Vamos, que ‘la francesita’ no es ñoña. Una española  (Carmen Sevilla o Pili López de Ayala) nunca se habría dedicado a vender el Herald Tribune por las calles (¡por las calles!) ni mucho menos se hubiera liado con un muerto de hambre como el Michel ése que hace Belmondo en ‘A bout de souffle’. Una española (que cuando besa, es que besa de verdad y a ninguna la interesa de besar por frivolidad) le habría preguntado a su pretendiente ‘y tú ¿a qué te dedicas?’


A Patricia ‘Jean Seberg’ le importa un cuerno como se gana las judías su ‘charmant’ Michel ‘Jean Paul Belmondo’ en ‘A bout de souffle’.

Los herederos actuales de la tradición del ‘noble bruto’ francés serían el inmortal Christopher Lambert, el ambivalente Vincent Perez (Pegués) que fue el bello Christian en el ‘Cyrano’ de Depardieu y, como no, el propio Gerard D con todo los honores. Un noble gordo sin complejos.


Vincent Perez

Luego están los esmirriados y poquita cosa, o sea, Aznavour, Brel y Jean-Pierre Leaud, un punto ‘voyous’ también, es decir, ligeramente atolondrados y ‘sho putas’, que diría uno de Jerez de la Frontera, y cuyo éxito radica en lograr que despierte la madre que yace agazapada en el corazón de la hembra. Aunque no tienen ni media ostia, suelen llevarse alguna entera y a veces, directamente, me les ponen la cara como un pan (no con una ostia sino con una ristra). Buenos chicos, tienen habilidades especiales: tocar el piano (Aznavour protagonizó una peli que se llamaba ‘No disparen al pianista’), cazar mariposas, quedar bien sin afeitarse o hacer juegos malabares, lo que enternece lo indecible a las chavalas (vaya usted a saber por qué). Pertenecen a esta categoría una legión de ‘secundarios’, como el polaco Charles Denner, que hicieron grande el cine francés.


Lino Ventura, Maurice Ronet y Charles Denner -un noble bruto, un guapo de tiralíneas y un esmirriao- en la peli de culto ‘Ascensor para el cadalso’

Hoy la estirpe de los ‘poquita cosa’ está brillantemente representada por feos con ganas como Gérard Jugnot (el maestro de ‘Los niños del coro’), Thierry Lhermitte (el papá de Mimi Siku en ‘Un indio en París’) y, sobre todo, por el innoble Jean Reno (Juan Moreno en el Registro Civil: el hijo francés de unos gaditanos huidos de la escabechina franquista).


Jean Reno

Por ùltimo vamos a hablar de los guapos de tiralíneas (que en Francia son guapos de sentar cátedra) y que son solamente dos (¡pero qué dos!). Mayormente, Maurice Ronet y Alain Delon, epígonos de Gerard Phillipe y un punto ‘voyous’, como todo chico gabacho que se precie. En cuanto a su equivalente actual, sólo cabe decir que ya no hay guapos en Francia: Hollywood impone al mundo todos los guapos del cine. Desde la belleza canalla de Brad Pitt (tan ambiguo y tan francés él, por otra parte) hasta el nobilísimo DiCaprio (marcado para los restos por su inolvidable Jack Dawson de ‘Titanic’). Aparte esto, no se nos ocurre otra razón para la escandalosa ausencia de guapos-guapos de tiralíneas en el cine francés actual. Aun pesa, conjeturo yo, el shock que provocó el fallecimiento prematuro y frustrante de Gerard Phillipe (que ése si que era guapo de cojones) hace ya cincuenta años y que para el guapo francés fue letal porque a ver quien era el guapo que se ponía a sustituir a Gerard Philippe, así que se quebró la tradición. A esta división pertenecieron dos que nunca fueron estrellas: Georges Poujouly (el ex-niño de ‘Juegos prohibidos’) y Philippe Leroy (Da Vinci en una celebrada serie de TV de los sesenta)


Gerard Philippe y María Félix ‘la Doña’

No puedo despedirme sin añadir a mis imperdonables olvidos femeninos de las entradas anteriores los nombres de las musas existencialistas Juliette Greco y Simone Signoret ni sin dedicar una mención especial a Monsieur Signoret. Es decir, a Ives Montand, que de los brazos de Edith Piaf pasó a los de Marilyn (y entre medias, muy fugazmente, por los de su señora legal, la Simone). Si bien iba para esmirriadillo, Yves Montand creó una categoría especial: la suya propia, como Chevalier, con quien tiene tanto en común. Montand fue punto y aparte porque, como Chevalier (y como Gabin) fue ‘chansonier’ y porque, como Chevalier, triunfó en Hollywood aunque se pasó los americanos por el forro y se vino a Europa a hacer la impactante ‘Zeta’ con su amigo, el español Semprún, e inventar un género: el cine de denuncia.

A mí Montand me resulta ‘tres sympa’ (o sea, muy simpático) porque cuando más tarascas estaban los franquistas, en el verano del 75 (con Serrat exiliado en América), Montand, con todo su status de star internacional a cuestas, pilló un avión, desembarcó en Madrid por sus santos cojones y al primer periodista que le puso un micro delante le soltó, sin encomendarse a ningún santo, que Franco era un hijo puta. Montand, toda una institución en Francia y reconocido icono internacional, fue invitado cordialmente a marchar por donde había venido. O sea, lío diplomático de altísimo nivel con Montand volviendo a Barajas entre tricornios (como un robaperas y sin pasar del ‘hall’ de su hotel ni poder subir siquiera a su habitación a mear) y en un taxi de color verde cedido amablemente por la benemérita. Creo que su estancia en España no llegó a tres horas (y eso porque no había otro avión antes). Genio y figura.

Además de un escándalo mayúsculo, la ‘boutade’ del idolo francés fue, como el mismo esperaba, una certera patada en la entrepierna del régimen, empeñado en homologarse como democracia europea. La noticia, con titulares del tipo ‘Montand expulsado de España por la dictadura franquista’, dio la vuelta al mundo, para desesperación de Arias Navarro (palanganero de Franco en aquel momento).

En fin, c´est si bon

Tres bon.


Michel Constantin, nobilísmo bruto.
Hizo todos los gangsters, atracadores,
polis, camioneros y fostiadores
que quepa imaginar.

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4 respuestas a Belmondo, Jean Reno y Delon: pero ¿qué tendrán esos hombres?

  1. Lenka dijo:

    Muchísimas gracias, Bowman! (Dios de dioses, ese Alain era… era… ERA!!!!) Se podrá usted creer que he tenido al Brad Pitt a menos de 30 kilómetros y me he ido a enterar por el telediario??? El acabóse.

  2. Siana dijo:

    Bestias de gran corazón. Sí señor, sí, ésa es la definición. Vouyous con habilidades! Atractivos y con personalidad. Y esa otra clase de hombres que despiertan instintos maternales. Lo que a lo mejor no tiene por qué estar reñido con despertar el lado salvaje. Alain debe ser el guapo oficial de los franceses, pero yo me quedo con Depardieu (padre).Así que Jean Reno tiene ascendencia hispana… siempre pensé que este hombre tenía algo de “Los hombres de Paco”, eso que nos cuenta lo explica. Me ha gustado mucho el Denner. Y de esa peli me encanta la BS: http://www.youtube.com/watch?v=JP7VIR-V6EQDe los hombres que cita actuales –no franceses- recuerdo que estuve mucho tiempo colada por C. Lambert y su mirada algo bizca. Y por Di Caprio en su papel de J. Dawson (y de su compi de camarote, aquel Fabrizio, y del Sr. Andrews). Aunque donde esté el Commander ese jodó cómo se llama..Curiosa ausencia de guapos-guapos actuales del cine francés, no? O curiosa falta de presencia del cine francés en general.LenKa: será posible! has tenido cerca a B. Pitt no lo has podido ver…coñes.Buena entrada ésta. Muchas gracias Comandante por atender las demandas de sus oyentas!!

  3. Lenka dijo:

    Siana, no sabías lo de Juanito Moreno??? Sí, mujeeeer, como bien dices tiene más de "los hombres de Paco" que de gabacho ;)Me encanta Depardieu (padre, obvio). Siempre me ha caído de muerte, tiene pinta de loco genial, de poeta gamberro. O será que me lo imagino así. Por las pelis, quizá. Es de esos feos feísimos con enjundia de la que una se imagina encoñada sin problema. Y sin duda. Qué Cyrano, por dios, qué Cyrano!!! Cómo me gusta ese hombre!!! Gracias otra vez, Maese. Lo bien que nos cuida, a sus oyentas.

  4. Siana dijo:

    Andaba yo pensando que algunos de estos hombres tienen ese “no sé qué” que comentábamos en las mujeres de los episodios anteriores, pero sin ser tan bellos (o tan perfectos formalmente hablando), como es el caso del Depardieu. Aunque pensándolo bien…ni falta que les hace!! son hermosos asín tal cual. Cierto Lenka: ese Cyrano es para caer rendida. Gracias de nuevo, Comandante.

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