Aquí comenzó todo

Guiados por el señor Botija, Hal y yo caminamos por esta fantasmal Medina de Rioseco del siglo XXIV que se alza en mitad de Tycho, en una Luna iluminada no por uno, sino por dos soles. Yo voy bastante atribulado. Todas mis referencias culturales y sociales, así como los resortes emocionales asociados a ellas, se demuestran completamente inútiles en esta absurda e incontrolable situación. Por tanto parezco imbécil, ya que me contengo precavido y, simplemente, procuro no reaccionar a nada. Vamos, que podríamos encontrar el cadáver desventrado de un chiquillo y yo, simplemente, no sabría que actitud adoptar para no llamar la atención. ¿Qué se tiene por normal en este tiempo y en este lugar? El tal ‘Botiha’ se da cuenta -como no- de mi impasibilidad imperturbable, pero no comenta nada. Simplemente, supongo yo, me considerará un frígido y estirado turista. Así que se para en mitad de una amplia plaza -o encrucijada o así- rodeada de estructuras brillantes (alguna clase de edificios, supongo) tras las cuáles, a lo lejos, se elevan como sierras en el horizonte los perfiles del borde del cráter Tycho. Preside la plaza una especie de monolito de plástico bastante soso, a pesar de lo cuál nuestro guía exclama solemne. "Aquí es". Hal, a su lado, asiente. "¡Ah! ¡Qué impresionante!" Yo parpadeo bajo la escafandra y Hal alza un brazo. "¿No es magnífico, Javi?" Y yo. "¡Oh, sí, claro! ¡Estoy impresionado, Teo!" El ‘Botiha’, afortunadamente, se explica. "Aquí fue donde, a finales del siglo XX, los audaces exploradores procedentes de la base Clavius -donde hoy se alza Segovia- descubrieron la primera señal de inteligencia extraterrestre". Y hace un silencio melodramático antes de proseguir, no sin prosopopeya, "o sea, que nos encontramos en el sitio exacto donde se descubrió el radio faro emisor señalizador que se denominó TMA 1". Yo -inútil negarlo- siento cierta curiosidad. ‘Así que fue exactamente aquí’, me digo, ‘donde empezó a cambiar mi destino. Pues mira que bien’. Porque lo que realmente me interesa es el recuerdo que aquellos hechos han dejado. Es decir ¿qué cree el ‘Botiha’ que sucedió y, sobre todo, qué piensa él que fue de mí, de la persona que un día, hace cuatrocientos años, fue David Bowman? Quiero la versión oficial y voy a obtenerla. Por la gloria de mi madre.


Monumento al ‘Astronauta’ -o sea, a Mí- levantado en algún lugar sin identificar del ignoto sur madrileño
y descubierto por la
Princesa en el curso de sus juguetones desplazamientos a lomos del
espacio-tiempo. ¿A qué mola?

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2 respuestas a Aquí comenzó todo

  1. Agualuna dijo:

    Bueno Dave, espero que la conozcamos también tus fieles lectores. Me refiero, claro está a lo que piensan que pasó. Saludos.

  2. Siana dijo:

    A mí me interesa saber qué le hizo a Usted inmaterial e inmortal. El Botiha sabrá, y estoy segura que sus explicaciones valdrán mucho la pena. La escultura mola un montón, Javi. Originales son los madrileños. En Catalunya no tenemos cosas así. Una escultura al astronauta, jodo.

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