En la Luna pasan unas cosas rarísimas

La más rara de todas es el amanecer. En la Tierra, los rayos luminosos que llegan directamente desde el Sol en línea recta impactan en la atmósfera y, digamos, se destruyen. Las distintas longitudes de onda amazacotadas en cada rayo de luz se dispersan violentamente en todas direcciones y rebotan enloquecidas contra las moléculas del aire ‘iluminando’ la atmósfera en una especie de catástrofe que el ojo humano percibe como ese característico color azul tan celebrado por poetas y otra porción de desocupados. O como el rojo de amaneceres y atardeceres, otro fenómeno también muy popular y que se debe a un motivo mu complicado de explicar ahora, queridos niños y niñas, así que si no os importa otro día os lo explicaré ¿eh? que es que sois pelín pesaos, de veras. En la Luna, en cambio, no hay atmósfera ni nada, por tanto, que iluminar. El Sol aparece monótono y blanco en el cielo como un papel redondo pegado en un mar de tinta china. Tampoco cambia de tamaño según asciende sobre el horizonte un poco a lo loco, de la misma manera absurda, errática y caprichosa que tienen los planetas de desplazarse por el firmamento nocturno de la Tierra. Total, que el amanecer en la Luna es un fenómeno bastante tosco, fantasmal y desconcertante que siquiera permite apagar los focos. Sin anunciarse. Sin alba ni ostias. Las cosas adquieren repentinamente un aspecto bastante raro, con sombras brutalmente largas que distorsionan y confunden todo. Son sombras negras como un mar insondable dentro de las cuálas parece no haber nada. En la Tierra, la reflexión y difracción de la luz ‘llenan’ la atmósfera antes de la salida del Sol y en cuanto éste asoma por el horizonte y genera sombras, se trata de sombras ‘iluminadas’. Vamos, que la misma reflexión y difracción de la luz permiten ‘ver’ detalles dentro de ellas. En la Luna, en cambio, nada de nada. "Parece que amanece, Dave", exclama Hal al descubrir ese repentino y violento panorama de luces y sombras fantasmales en torno nuestro. Siguiendo la dirección de las sombras, descubrimos el Sol asomándose sobre el horizonte de Tycho y, lo que es peor, la forma rectangular de un objeto a todas luces artificial. "¿Qué rayos es eso, Hal?" El robot parece tan desconcertado como yo. El objeto es pequeño, no está muy lejos y parece suspendido sobre el suelo por una especie de patas. "Vamos a ver". Y nos ponemos en camino. Al acercarnos, se revela como una silueta de un metro de largo, como mucho, y no más de 20 o 30 cms de ancho, suspendida paralelamente al suelo por dos soportes. El objeto es metálico, como una plancha de hojalata, y en el reverso pone ‘Medina de Rioseco 5 kms’.

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Una respuesta a En la Luna pasan unas cosas rarísimas

  1. Agualuna dijo:

    ¿Pero hay poblaciones en la luna?. ¿Y tienen ese nombre tan… de aquí?. ¡Que cosas más raras pasan en la luna!. Tiene mucha razón. Bsos.

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