Donde el hombre gordo yace dormido

“¡Jesús! ¡Jesús! Y ahora ¿que hacemos?” A mí la contingencia me pone supernervioso pero afortunadamente viajo por el espacio y el tiempo en compañía de una mente super racional. “Lo que hemos venido a hacer, Dave”. La lógica de Hal es enternecedora y echamos a caminar ladera abajo. La verdad es que es como caminar por la dehesa boyal de una aldea cantabrona. Contra una piedra, incluso, un astronauta gordo dormita apaciblemente. “Vamos a preguntar a ese caballero”. El hombre se incorpora al acercarnos. “Buenos días”, le saludo. El hace una inclinación de escafandra. “Y buenos que son. Hay un poco de fresco esta mañana, pero enseguida calentará”. Y me digo que es un optimista: debemos estar a más de cien bajo cero. “Vamos buscando el fenómeno de Tycho, eso que llaman TMA 1”. El hombre no tiene ni idea. “Eso no es por aquí, a mi parecer. Pero, vamos, bajen al pueblo y pregunten”.

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2 respuestas a Donde el hombre gordo yace dormido

  1. Siana dijo:

    Oh, qué familiar se ha vuelto la luna! Muy español parece todo por allí: tipos haciendo la siesta, el icono, los civiles… amables lugareños. Exagerando lo justo las rigurosidades del clima lunar. Y allá van Hal y el Comandante, cual don Quijote y Sancho atravesando esa tierra inhóspita buscando respuestas al enigma de Tycho. Qué intrigas! Todo cuanto acontece es la mar de inesperado…

  2. Agualuna dijo:

    Bueno, será intereante ver ese pueblo cantabro-lunar. Esperaremos al siguiente post.

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