Siana

"Amigo Bowman", atruena el anciano almirante. "Le voy a decir una cosa y se la voy a decir una sola vez, así que tome nota". Cuando James se pone serio hay que ponerse serio. "Sí, señor". Y sonríe. "La gente es de un sentimentalismo absurdo. Y en ese término le incluyo a usted". Yo pego un respingo. "¿En el de ‘absurdo’?" El almirante habla entre bocanadas de humo azul. "También en ése. Pero yo me refería a la ‘gente’. Mire, Bowman", añade alzando la pipa. Yo miro la pipa y él sigue hablando. "La mujer no trae más que problemas. El perro, también. Pero cierto es que el perro resulta más útil. En cualquier caso, le recomiendo no prestar demasiada atención a las fáciles expresiones sentimentales de esa amable corresponsal suya ¿cómo se llama?" Y yo. "¿Siana?" El almirante carraspea. "Menudo nombrecito. ¿Qué cabe esperar de una mujer llamada así. Las mujeres han de llamarse Victoria, Elizabeth o AnneMarie…" Yo me pongo firmes. "Almirante, con el debido respeto, quiero exponer una protesta". James parece erguirse iracundo en su sofá. "¿Qué dice, comandante Bowman? ¿Qué rayos está diciendo?" Yo no sudo porque en mi estado es imposible, pero debo hacer un esfuerzo para que no me tiemble la voz. "La gente se llama como le da la gana. Y si además le da la gana ponerse ‘sentimental’, como usted dice, está en su derecho. Esas valoraciones suyas, que me abstendré de calificar, sobre la señorita Siana están fuera de lugar. La señorita Siana ha demostrado su valor, su arrojo y su cordura en situaciones extraordinariamente excepcionales, lo que la capacita para disentir con autoridad de sus consideraciones, de las mías y de las del lucero del alba. La señorita Siana ha cruzado a pié el desierto de Gobi, organizó el campamento base en el asalto al Kanchenjunga de Mortimer, Evans y Edu en el 99, y ha hecho sutiles aportaciones al enigma de Mallory…" James alza la mano. "Pare el carro, navarro. Le compro las cualidades de esa joven y dicharachera aventurera que no ha fumado jamás una buena pipa… el único amigo verdadero cuando llueven sobre tu barco las cargas del profundidad del ‘Graf Spee’. En el 39…" Ahora soy yo el que alza la mano. "¡Eeeeeeeh, almirante, que ésa ya me la sé: en el 39 anduvo usted tras la estela del Graf Spee en la ruta del Cabo. No me repita sus batallas…" James suelta una blasfemia irreproducible -un clásico de la armada de ‘His Majesty’ desde los tiempos de Nelson- y sentencia iracundo. "Una mujer: lo único que puede llegar a destruir la sólida amistad entre dos hombres cabales…" Y yo. "Y que se visten por los pies". James asiente. "Eso". Es difícil entenderse con un misoginazo como Hewitt, pero necesito de él a toda costa: es el único amigo que tengo.

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2 respuestas a Siana

  1. Agualuna dijo:

    Ups, O_O

  2. Siana dijo:

    Caramba!
     
    Con el debido respeto, almirante Hewitt: el sentimentalismo ni es fácil, ni es absurdo.  Simplemente es. Y además le añado que sin él no se habrían compuesto grandes obras maestras. De dónde se cree Ud. que salió el Because de los Beatles, a ver? Parece mentira. Y no me sea Ud. tan misógino por dios. Si quiere ser un buen consejero, aprenda de Pepito Grillo. Y sepa Ud. otra cosa: esta corresponsal sabe lo que es fumar en pipa, ala. Comandante Bowman: le agradezco sinceramente su defensa.

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