Dover arriba, Dover abajo

Yo tampoco tengo consistencia. Soy una especie de blandibluf, sólo que de fotones. “¿Esto es Dover?” El bello mancebo, con la planta y la inexpresividad de un mármol de Policleto, vuelve a abrir la boca y, una vez más, suena la voz de Hal. “Sí, Dave”. A mí, Dover no me parece gran cosa. “Me recuerda Galvestone”. Fidelidades que tiene uno.

Seguido siempre por este inconcebible Hal de mampostería, me lío a buscar por todo el ‘sailor´s neighborhood’ a la velocidad de la luz y pronto doy con la vivenda del almirate retirado Hewitt. ¡Qué fácil resulta todo cuando uno no es más que una sopa de fotones! Hal, encima, conserva intactas todas sus funciones, lo cuál nos resulta de mucha utilidad al revisar la guía telefónica electrónica de Dover, que cruza constantemente ante nosotros a lomos de las ondas hertzianas. Resulta sorprendente la facilidad de acceso que tenemos a ellas y la naturalidad con qué decodificamos automáticamente sus contenidos.

Hewitt vive frente al mar, en la Dover Marine St, y nos plantamos ante su puerta instantáneamente. Se conoce que cada vez domino mejor mi nueva condición y me basta con pensar en una determinada contracción gravitatoria para instalarme en ella sin más trámites. Soy dueño, literalmente, del espacio tiempo. “Así da gusto viajar, Hal ¿qué no?”

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5 respuestas a Dover arriba, Dover abajo

  1. Agualuna dijo:

    Jajajaja, pues si que deber dar gusto viajar de esa manera. Aunque a veces, lo mejor de viajar, sea el viaje en sí. ¿No cree?.

  2. Ambrosio dijo:

    Bueno… eso dicen los q viajan en primera. Para un astronauta y para un marino lo mejor del viaje siempre es volver a entrar en casa. La recalada, según señala Conrad en \’El espejo del mar\’ (traducción de Xabier I, Rey de Redonda). En fin: para gustos, los colores.Un fuerte abrazo, mi fiel y querida compañera de viaje.

  3. Siana dijo:

    …Lo mejor del viaje es volver a entrar en casa. Gran verdad. Y la gracia de un viaje es saber que acaba. Así se vive con más intensidad.. 

  4. Ambrosio dijo:

    Añadiré, aún a riesgo de decepcionarlas, que no hay mejor viaje q el q se realiza a bordo del sillón de la propia casa de uno sin más compañía q un habano, una copa de brandy muy seco y un libro de viajes (sobre todo si el viajero-autor resulta, además, buen narrador). Como dijo Salomón \’los mejores viajes siempre son los de los demás\’. Los de uno suelen estar llenos de cosas desagradables (entre las q caben destacar los mismos compañeros de viaje: es fama que los portadores del palanquín de Salomón, por ejemplo, fueron unos ineptos y q su inepcia les valió ser desollados, obvia decir q en vida. Suprema venganza q no cabe a quién no es sabio ni rey y se apunta, en consecuencia, a \’la Capadocia milenaria\’, \’el Siam eterno\’ o a un \’crucero de ensueño por las islas griegas\’, donde lo único seguro es q tendrá por compaña a trastornados tan limitados como uno mismo… sin q uno pueda permitirse, al menos, el placer de desollarlos). De ahí la segunda sentencia de Salomón: \’como en casa, ni hablar\’.

  5. Siana dijo:

    …Por aquello de que llega un momento en que "en Venecia ya no se siente el esplendor, sino la humedad"? todo esto me resulta familiar, jejeje…

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