¡Sopla!

Moverse a lomos de un rayo de luz no es la experiencia física más recomendable para un ser humano normalmente constituido. “¡Sople, Dave!” Estoy de pie y en posición de firmes en medio del puente de mando, tratando de vaciar mis pulmones. “¿Más?” Hal intenta que me convierta en criatura de luz. “¡Qué pesado es usted, Dave!” Yo soplo aún más. “Me ahogaré. Me dará un siroco”. Y Hal. “Que no, coñes. Esto es como aprender a nadar o a conducir”. Y yo. “O a montar en bici”. Hal agradece el ejemplo. “Exacto. En cuanto lo haya hecho dos veces, ya no se le olvida. ¿Cómo se cree usted que hace la Princesa? ¿Cómo cree que se mueve?” Semejante idea me deja parado. “En avión ¿no?” Consciente de que voy a hacer un descubrimiento trascendental, me detengo a escuchar atentamente la respuesta de la máquina. “Y una mierda como una catedral de grande. Todos esos números que se montaba del avión y de las maquinitas, o los del paracaídas y del niño futbolista, son fantasías de una agente temporal procedente del siglo XXVI que quiere volverle a usted loco. ¡Sople, Dave!” Yo soplo y, repentinamernte, todo se desvanece exactamente igual a como se desvaneció en 2001, cuando me caí con cápsula y todo dentro del monolito aquél de los cojones y crucé la Puerta de las Estrellas. “¡¡¡¡¡Haaaaaaal!!!! ¡Otra vez, no, por dios!”

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Una respuesta a ¡Sopla!

  1. Agualuna dijo:

    A ver por donde aparece cuando cruce al otro lado. Que intriga. 😛

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