Un mundo de sorpresas

Yo no sé como tomarme la última aclaración de Hewitt (ni lo del guiño) pero si sé que no voy a irme a vivir a Inglaterra al año cuarenta y seis del pasado siglo. Lo mismo acabo enamorándome de una chavala y resulta ser mi abuela Ascensión. Callo mientras reflexiono y Hewitt me mira. Yo lo contemplo como de lado. Disimulando, vaya. ‘¿Qué habrá querido decir este pollo?’ me pregunto. ‘Si es que ha querido decir algo, que esa es otra’. Hewitt se saca la providencial petaca y me ofrece un trago. “Beba, jefe”. Bebo y me digo que está bueno el condenado whisky de este tío. Suave y sabroso como el humo del brezo de las highlands. “Hace dos años que no veo las lomas verdes en torno al viejo Ben”, comenta. ‘Around the Old Ben’, ha dicho en realidad. Y añade “soy de An Gearasdan”. Vamos, que el tipo es escocés, no inglés. Y me explica que el ‘Old Ben’ no es el ‘Big Ben’ de Londres sino la montaña mágica de Ben Nevis, en el Lochaber, en la costa occidental escocesa, y que no hay lugar más hermoso en el mundo. O sea: su patria. Y rompe a cantar para si muy bajito, como acunándose.

“Old mountains of Scotland,

I´ve forgotten on my mind”.

O algo así: mi escocés no es muy bueno. Bebemos los dos, me aprendo torpemente la canción y la masacro con él durante horas. También perpetramos un viejo y melancólico himno que cantan los ‘cow-boys’ de Astourias (Utah, USA) para que se duerman les vaques en noches de tormenta.

"Astourias, beautiful countryyyyy.

Astourias, of all my loooooves".

Un espanto. "¿Alguna vez te ha destrozado el corazón una mujer?" Jimmy está borracho como una trompeta. "Asín de veces. Asín". Entonces saca la cartera del bolsillo y me enseña la foto de una chavala con una dedicatoria ‘Forever in love. Mary McMary’. Y se la vuelve a guardar murmurando. "Pues se fue con uno de la US Navy, ya ves". Yo asiento y él prosigue su discurso beodo. "¿Y sabes que me dijo? ‘Qué te den’, dijo. ‘Eres muy arisco’. Aseguraba que yo la daba capones. ¡Capones! Si sólo bebía los vientos por ella". Yo tampoco ando muy fino. "La mujer, es lo que tiene". Él me mira muy serio. "¿Qué tiene?" Y yo. "Que no hay quién la entienda". Finalmente caemos rendidos, recostados contra el bidet hasta que Hal nos despierta. “Buenos días, Dave y la compaña. Son las ocho de la mañana y no hay novedad en el puente. ¿Qué va a ser para desayunar?”

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Una respuesta a Un mundo de sorpresas

  1. Agualuna dijo:

    Compartir un buen wisky con un escocés, entonar cánticos patrios, y renegar de las mujeres….¡Ay la solidaridad masculina!.

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