El estrecho de Bering

“Buenos días, amable nativo ¿es esto el estrecho de Bering?” Un oficial británico me inquiere con exquisita educación desde el puente de mando del ‘HMS Emperor of the Sea’. Yo, hecho un basilisco, le tiro una esponja. “¿El estrecho de Bering, pedazo de imbécil? ¿El estrecho de Bering? Tú, como portero de discoteca tendrías futuro pero como navegante eres un desastre. ¡Esto es mi bañera, alma de cántaro!” En honor a la verdad, estoy muy molesto. “¿Pero a ti te parece esto el estrecho de Bering? Tu profesora de geografía debió suicidarse”. El marino, que dice llamarse James (capitán James Hewitt), informa de que ha debido producirse algún error. “No estamos en Bering”, hace saber a los de dentro por un altavoz con forma de embudo. “Hemos encallado en una bañera asquerosa”. (’Very dirty’, ha dicho el pavo). Yo, abrumado por la desmesura del acontecimiento, me largo envuelto en mi albornoz de la NASA, chorreando agua por todo el pasillo y cambiando impresiones con el omnipresente Hal. “Oye una cosa, Hal. O arreglamos de una vez este lío del espacio-tiempo o acabaremos teniendo un accidente”.

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2 respuestas a El estrecho de Bering

  1. Agualuna dijo:

    Jajajaja, si vais a tener que arreglar ese problemilla. "Atención Huston tenemos un problema". 🙂

  2. Siana dijo:

    Habéis llegado al Estrecho de Bering!!! jajajajja!!! es desorbitante.  Pero…dónde está la Princesa?
     

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