Un submarino en la bañera

Esta mañana, Hal, muy diligente, me ha preparado un baño. Con sales y toda la pesca. Y con un submarino también, pero un submarino de verdad, con la torta de metros de eslora y su tripulación completa.

No me pregunten como ha entrado, porque la bañera no pasa del metro y medio de largo, pero el caso es que ha entrado. Y sumergido, además. Así que esta mañana voy yo, ufano y feliz, y me meto en el agua, oye, que no se veía nada raro: ni se notaba que estuviera allí el barco. Me siento, agarro el jabón y me relajo sin sospechar que, en torno a mí, revolotea en silencio un torvo visitante.

Ignorante y feliz, canto el aria de ‘Carmen’ (ya saben, ‘to-rrrreador, tooorrrreadoooor’ y todo eso), me enjabono y en éstas que siento algo duro y recio entre las piernas. “Caray, Bowman, cada día estás más macho”, me digo. Pero, cá: ante mis ojos dislocados emerge altivo y enhiesto, perpendicular al agua, un cilindro largo y negro de acero. “Por Santa  María de Lourdes”, exclamo decepcionado. “Esto no es mío”. Y como siempre que hay una crisis, reclamo dulcemente al robot. "¡Haaaaaaaaaaaaal! ¡¡Cacho cabróóón!! ¿Qué me has metido en la bañeraaaa?” La bestia mecánica, alarmada, se excusa. “Sales de esmeralda y perfumes de Asia. Nada más”. Sigue un largo silencio de milisegundos que yo empleo en contemplar aquel objeto absurdo que se alza ante mí. “Le juro, Dave”, prosigue el robot, “que eso que le sale por ahí no es cosa mía”. La bañera se estremece bajo mis nalgas y, definitivamente aterrado, salto fuera cagándome en todo lo cagable. “Ni bañarse puede ya un hombre cabal…”

Chorreando lo mismo que un oso viejo, me incorporo a tiempo de ver espeluznado como entre la espuma, derramándome agua ¡ala! por todo el cuarto de baño, emerge un submarino descuajaringado y herrumbroso que luce en la cubierta de proa la ‘Union Jack’ colgando como un trapo mojado, deshilachado y desteñido de un mástil. Y abajo, sobre el casco, el nombre de aquella desmesura en grandes letras blancas de palo: ‘HMS no sé cuantos Emperor of the Sea’. El Emperador del Mar.

Los británicos es que son unos optimistas.

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2 respuestas a Un submarino en la bañera

  1. Agualuna dijo:

    Que cosas te pasan Bowman, permiteme que te tutee. Jajajaja. Muy divertido te ilusionó tu ilusoria supervirilidad ¿eh?, jaajaja. Besos

  2. CARMEN dijo:

    Que gran …. imaginacion, un submarino en la bañera como dice agualuna en esta su nave señor bowman pasan unas cosas de lo mas increibles, siga vd relatandolas que no tienen desperdicio.

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