Mujercitos y hombrecitas

Desde que me he convertido en un perfecto ‘mujercito’ de mi casa (o de mi nave aerospacial) Hal me trata con displicencia. Con educación, sí, pero también con mucha displicencia. A la Princesa, además, le ha adjudicado el título de ‘señoro’, que es un palabro de su invención. “¡Hay que ver que gallardo ha salido el ‘señoro’ esta mañana para la guerra”. O “no sé yo si esto le gustará al ‘señoro’, que es muy exigente y muy ‘mujero’ ¿no le parece, Dave?” (sólo le falta añadir “no como usted, que está hecho un ‘marujo’ y todo me lo tiene manga por hombro”). O sea, que aunque la Princesa siga perteneciendo al sexo femenino, el prefiere usar el género masculino para designarla, misterios de la informática). Debe ser por el bigote, un mostacho como de barítono del siglo pasado que la chica se pega por la mañana en vez de afeitarse (sería inútil). “¿Cómo me ves, Bowman?” me pregunta después de mirarse al espejo. Yo siempre la digo que está muy guapa y antes de que se marche le coloco amorosamente el bigote bien derecho y paralelo a los labios. Ella sonríe agradecido, me besa y me hace cosquillos con el bigotón. Toda una ‘hombrecita’ la Princesa.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Mujercitos y hombrecitas

  1. Celadus dijo:

    Si es que no se puede ser tan calzonazos, señor Bowman. Mire usted que los ordenadores son muy cuadriculados para estas cosas…
    Celadus.

  2. Agualuna dijo:

    Jajajaja, este Hal y su supuesta inteligencia lógica. Me ha alegrado el día con sus ocurrencias Bowman. Besos mil.

  3. Ambrosio dijo:

    Hola, chicos. Soís unos cachondos. Gracias por estar ahí.

  4. Jack dijo:

    El caso es que el ligar eso, o más bien reducirlo, a la distinción
    entre hombres y mujeres es un error demasiado claro para molestarse
    siquiera en denunciarlo; sin embargo, persistente. Y esa persistencia
    tal vez merece un punto de atención, porque ahí se revela justamente
    que los que se dedican a esas especulaciones sobre género y relación
    con el sexo y demás no entienden nada de lo que es la lengua, porque
    justamente creen que la lengua se refiere a esas cositas superficiales
    de cómo es el tratamiento que se debe dar al Director o la Directora, y
    si hay alguna ofensa -más respecto a las mujeres- en que se diga
    Catedrática, o, si por el contrario, es una ofensa llamarlas
    Catedráticos y decirla Catedrático…; tonterías por el estilo, y cosas
    puramente de Sociedad y de Cultura. No tienen ni idea de lo que es la
    lengua. Y el error político de actitudes como ésas es que justamente se
    pierden, se pierden con esas menudencias y superficialidades, se
    pierden la lengua misma, que es el sitio donde el pueblo, sin
    distinción de sexos, se levanta contra el Poder establecido.Agustín García Calvo. Sentando cátedra….Y pillao por los pelos, lo reconozco.No te imaginé nunca capaz de ponerme bigote. El señor Freud tendría mucho que decir al respecto. Afortunadamente, no son horas para llamarlo. J.

  5. Siana dijo:

    Me encanta!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! gràcies Bow.
     
    Siana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s