Catalanez vs. españolez

Ya no hay sólo “españoles de bien”. Ahora la increíble senyora Ferrusola nos descubre que también existen “catalanes de bien” (como ella, imagino). Yo, que soi un cacho perro, supongo que la buena senyora Ferrusola vive, un suponer, en una suerte de Disneylandia llamada Cataluñalandia y que, sin querer, se refiere a la “gente acomodada” de toda la vida. A la “gent bé”, que es esa gente que desde mucho antes de que el senyor Maciá congeniase catalanez y falangismo, viene viviendo entre jardines y susurros en la parte alta de Barcelona. La “gent bona”, la gente de fiar. La que tiene palco en el Camp Nou y en el Liceu desde los tiempos de l´avi Rossinyol i Esteve.

¡Que sería de nosotros, los que escribimos chorradas en los blogs, sin gente como la senyora Ferrusola! Gent maca que nos ahorra el engorro de discurrir gracias a sus claras exposiciones de la realidad, en este caso las penas y angustias de esa Cataluñalandia asediada por moros, gallegos, negros, andaluces y otras gentuzas de mal vivir que ya se han adueñado de la Generalidad (bien patrimonial catalán y de la seña Ferrusola). Gracias a personas como la senyora Ferruola, las palabras fluyen con naturalidad y sin pensar y te permiten llenar páginas y páginas de manera directa, fluída y rápida. ¿Para qué pensar si las personas como la senyora Ferrusola ya se encargan de hacerlo y de entregarnos después el resultado? Monumentales chorradas como las del primo de Rajoy, la del futuro maravilloso de la niña de Rajoy, las precisiones de la concejala Botella sobre los homosexuales, las mixtificaciones del archiobispo Rouco (azote de herejes) o -como no- las explicaciones de aquel ministro de sanidad de cuando la colza, que dijo que todo era culpa de un bichito que si se caía al suelo se mataba. Inenarrable.

Dígalo claro, senyora Ferrusola: en la silla de Honorable President de la Generalitat de Catalunya ¡se sienta un xarnego! ¡Un puto emigrante! ¡Un Pepe Montilla andaluz venido de un puto pueblo de Córdoba! ¡Un cabrón desagradecido que no ha tenido la decencia, al menos, de hacerse llamar Pep o Josep, collons, me cagüen la Merçe y en el Barça (todo lleno de negros que el día menos pensado también se sentarán en el despacho de l´Honorable President de la Generalitat de Catalunya de la Plaça de Sant Jaume para llenarlo de piojos negros y sin barretina, encima).

Esto es la descojonación. Pero díganos, senyora Ferrusola: ¿y cómo es que se parla correctament el catalá? Naturalment: como lo parla la “gent bona” de Pedralbes, y no como els pagesos d´Algaida, a Mallorca, que por no saber no saben ni calzarse la barretina y prefieren un pañuelo negro anudado en torno a la cabeza, pandilla de piratas sin identidad ni principios y que ya no saben si son marselleses o argelinos (lo que no son, desde luego, es “gent bona” de Barcelona). Si serán bestias que se empeñan, los irredentos, en decir “esclatasang” en vez de “rovelló”. Ni a la manera alegre y directa de Olot, en Girona, que parece diseñada para dar sabor a palabras como butifarra, porró, espetec o sobrassada. Ni como lo hablan esos montañeses palurdos y enriquecidos d´Andorra La Vella, que es un susurro fonético hecho para resbalar por los valles y rebotar de ladera en ladera dando brillo a entrañables palabras como “conta corrent”, “benefici” o “divisa”. Hay que disimular, senyors andorrans, como hacían els antics mariners de Palamós -hoy transmutados en hoteleros- y cuyo contrabandeo de cabotaje fue a retratar en Josep Plá inmortalizando, de paso, un palabro tan jugoso como xuquet de peix. Tampoco es de recibo hablarlo como los turroneros de Xátiva ni a la manera tortosina ni como en el Maestrat cuando rememoran a Raimon Cabrera ni como lo hacía, siempre de guasa, el maestro Borja Moll ni como lo arrastraba en Jaume Sisa ni como lo guturaliza en Pau Gassol (Pau, como Casals, que no Pablo, héroes ambos en los USA, q bonito). No. El catalá de "casa bona" se habla como dice la Marta Ferrusola: con mona de pascua, sardana tiesa y Santo Rosario (en catalá,si us plau).

Total, que yo no sé cual sera el modo más correcto de hablar el catalán, pero de una cosa si estoi seguro. Abans teníamos una Señora de El Pardo que nos daba indicaciones morales de españolez y ara tenim una Senyora de la Plaça Sant Jaume que nos ilumina -con la divina intercesión, como no, de Ses Nostras Senyoras, la Mare de Deu de la Merçe y la Mare de Deu de Montserrat- sobre la catalanez y sobre como conseguirla. ¡Vagi vosté a fer punyetes, senyora Ferrusola! Gracies. Y que viva l´Honorable President de la Generalitat de Catalunya, Senyor don José Montilla. Olé els teus collons, Pepe, que falta te van a hacer con semejante ganado.

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