Hoy, día de juerga

Hoy es 23 de febrero, que profunda emoción. Hace ya unos añitos, tal día como hoy, hubo cuatro (que igual eran cinco) que se montaron una fiestecita. Como no tenían local se fueron al Congreso -no crean que a cualquier lado- e invitaron a sus señorías a calimocho. Sus señorías acabaron debajo de los asientos (salvo Fraga y Carrillo, que a esos dos no los tumba ni el aguarrás). Total, que un señor de edad que andaba por allí, Mellado, fue a abroncar a los del botellón y los muy guarros lo mellaron, pero bien. Otro caballero, el tío Adolfo, acudió a echarle una mano y lo ofrecieron calimocho, pero tampoco lograron tumbarlo: menuda resistencia tenía tío Adolfo (más recio y bien planchao que la mar). Que le pregunten a tío-abuelo Arfonzo. “¡¡¡Arfonzoooo…!!!! ¿Que pazó en er congrezo?” Tío-abuelo Arfonzo es mu cañí y resalao. “¡Fahcihtah, que zon tóh unoh fahcihtah!” Aún se estremece al recordar aquella fiestecita. “¡Que zuhto, cohoneh, ehperando er paceíllo!” Y es que en Suecia pensaron que lo que estaban viendo era una variante de los toros (y el tricornio, una montera). En Francia, en cambio, pensaron que “ceux cons des españolós ils ne sont pas rien de serieux”. Cierto: rien de serieux. ¡Cuánto nos reímos, Señor! Sobre todo al ver que la cosa iba en serio y que el guateque se prolongaba más de lo debido sin que se presentaran los guindillas (la fuerza pública, vamos). “Tranquil, Jordi, tranquil”. El que si se presentó fue un señor muy fino, con bigotito y cara de no haber roto nunca un plato, para platicar con los gamberros “a ver si paran ya, hombre, que está el vecindario de los nierbos y no hay quién duerma”. Aluego resultó que el caballero también estaba invitado y que al ver el jaleo se había rajado. “¡Uy estos chicoooos, que bruticos que son. Yo no los conozco de ná”. Y es que, claro, ya se sabe lo que pasa cuando los señoritos se nos ponen tarasacas. Que se olvidan de que son demócratas de toda la vida y se les termina escapando algún tiro. Este vez -afortunadamente- ninguno fue a alojarse en el hígado de nadie y al final sólo hubo que recomponer el mobiliario, pintar paredes y recoger un poco. Criaturitas. ¡Que pacencia hay que tener con los señoritos!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s