Calabazas

"¿A ti te gustan las calabazas, Hal?" El robot ahueca la voz para contestar. "No". Yo suspiro. "A mí tampoco". Tras unos minutos en los que ambos permanecemos callados, Hal hace una interesante consideración. "Yo, la verdad, es que nunca las he probado". Es lo que tiene ser robot: que nunca te dan calabazas. Ni solomillos. "Tu es que eres una máquina, Hal, y nunca deseas nada". A Hal se le oye pensar. Durante un rato, el raca raca de su inmenso disco duro es el único sonido que cruza entre ambos. Por fin, se para y habla. "Y usted deseaba calabazas". Esta máquina es tonta de capirote. ". "Puestos a preferir hubiese preferido pera, melocotón, manzana…" Y el robot. "O solomillo ternasco". Asiento sentencioso pero el robot sigue en la higuera. "Y no pidió nada de eso…". Hal no está fino hoy. "Sí", aclaro de nuevo. "Pero me han dado calabazas". Hal tiene memorizados en su disco duro varios millones de refranes, dichos y máximas. "Eso se llama ir a por uvas…" "Y cosechar calabazas", apostillo. "Y aquí me tienes, a dieta de calabaza". Hal muge. "Aaaah… Pues ya sabe: ajo y agua para redondear". Como decía el finado Frank Poole, este robot es un cabrón.

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Una respuesta a Calabazas

  1. Jack dijo:

    Pastel de Calabaza
    Postre de la cocina caribeña
    Ingredientes:
    1 kg de calabaza
    100 gr de azúcar de caña
    3 huevos
    100 gr de mantequilla
    250 gr de harina
    6 cucharadas de agua
    40 cl de nata
    2 cucharaditas de nuez moscada
    sal
    ginebra, mucha.

    La ginebra es para acompañar. Templa el espíritu, y en ocasiones provoca una útil amnesia. Concreta y a la carta.
    Por su parte, la calabaza hervida baja la fiebre y el delirio. Lo cual no viene mal. Le recuerdo que ya hubo bastante delirio en esta nave cuando a HAL se le desatornilló un cacharrillo y casi se les va todo al guano.
    Ha de saber que la semilla de la cucúrbita máxima prefiere suelos ligeros, silicáceos, bien drenados y con mucha humedad; no resiste heladas ni sequías. Se cosecha alrededor de seis meses después de la plantación. Teniendo en cuenta que llevo aquí mes y medio escaso, y que este suelo es cualquier cosa menos ligero, opino que ya bastante mérito es que se me hayan dado tan hermosas calabazas y que mi exquisito pastel sería motivo de felicitación en cualquier otra parte, con un público menos quisquilloso.
    Y usted nada, no se maravilla con la maravilla que está ocurriendo. Que me barrunto yo, señor Bowman, que si hoy en el menú hubiese habido ternasco o pato o costilla texmex (qué vulgaridad) usted me habría dicho que la carne tenía nervio o que el laqueado chino es mejor que el cantonés. Dónde va a parar y todo eso.
    Es complicado tenerle contento, señor Bowman.
    Así que yo seguiré a lo mío.
    Le dejo aquí anotado el menú para la semana que viene. Que tengo que darle salida a la producción de mi pequeño huerto espacial.
    Lunes-Sopa de hongos clavito y flor de calabaza.
    Martes- Pichón de sangre laqueado al estilo pekín con calabaza y jengibre
    Miércoles- Galchihobak guk y sopa de calabaza con pez
    espadaJueves- Calabaza criolla rellena
    Viernes- Flor de calabaza guisada
    Sábado- Quequitos de calabaza y nuez
    Domingo- Solomillo. Con puré de calabaza.
    Y le advierto que nadie obliga, y que HAL sigue, inasequible al desaliento, preparando diariamente su inexplicable pasta de boniato. Por si gusta.
    Atentamente,
    Jack Rackham

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