Amor-Odio

Hay un muchacho jugando a la pelota en el puente. Debe tener doce o catorce años y con tanto pelotazo me va a detrozar algún chisme trascendental. "¡¡Niñoooo!!" lo grito bien fuerte. "¡Deja ya de joder con la pelota!" Y él, ni caso. "¿Usted ha visto `La Noche del Cazador´?" Y yo. "¿Que si he visto qué?" Y todo así: un diálogo de besugos. Por lo visto se refería a cierta película del año de la polca. Ya es raro el ninio. "Pues ande con ojo" me ha dicho. "O acabará usted en el fondo del río con nave y todo". Y ha seguido peloteando como si yo no estuviera. Entre tanto canta sincopadamente y con acento siniestro lo que parece un himno religioso.

"Leaning, leaning! Safe and secure from all alarms! Leaning, leaning! Leaning on the everlasting arms!"

Ya me está poniendo de mal café, el muy cabrito. Lo voy a tener que dar una colleja antes de que me rompa una pantalla, el cuadro de mandos… o los nervios.

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