Inquietud

Esta mañana, cuando me he despertado, me picaba un huevo. Y me picaba mucho. Al principio me he limitado a rascarme mientras hacía comprobaciones de rutina en el filóstrato del reóstato, pero como no se me pasaba he terminado por mirar y… ¡oh sorpresa! Mi huevo izquierdo era de color azul. HAL me ha dicho que no almacenaba datos sobre esa dolencia en el disco duro y me ha dejado picajoso. ¡Vaya mierda de robot! Después de la ducha mañanera no sólo no ha desaparecido tan extraña coloración, sino que incluso se ha acentuado. Son realmente sorprendentes las cosas que pasan en el espacio de Júpiter. En fin, que sólo me queda Lourdes. O Fátima.
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